Mentiras y falsas expectativas

Pedro Armas
Pedro Armas PROFESOR DE LA UDC

OPINIÓN

Jesús Hellín

04 jul 2021 . Actualizado a las 18:05 h.

El nacionalismo catalán se ha construido con verdades, medias verdades, medias mentiras y mentiras. Asumido el verdadero sentimiento de pertenencia a su nación, los ahora independentistas aparentan estar en posesión de la verdad mientras mienten, porque saben que unos creen que las mentiras a medias son medias verdades, otros creen que las verdades a medias no son mentiras, los hay que se creen todas las mentiras que tienen visos de verdad y hay quienes se creen la verdad solo cuando les han contado muchas mentiras.

Es cierto que Cataluña paga más impuestos que servicios recibe, pero no por un hecho diferencial, sino porque es una comunidad autónoma más rica que la media. Es cierto que Cataluña paga más de lo le tocaría pagar por su condición de comunidad rica, pero no paga lo que dicen que paga. No es cierto que Cataluña sufra un expolio fiscal; expoliar es despojar con violencia y aquí ni hay despojo ni violencia. No es cierto que Cataluña sufra un agravio comparativo con otras autonomías en materia de impuestos, salvo con el País Vasco.

Fallida la intentona secesionista, saben que el futuro es un buen sitio para guardar expectativas ficticias como: una Cataluña independiente tendrá el mayor superávit de Europa; será más rica que Qatar; podrá patrocinar al Barça y retener a Messi; no tendrá que aplicar recortes en el gasto social; subirá las pensiones y los salarios; apenas tendrá que invertir en el aparato del nuevo Estado; seguirá en la OTAN y la defensa le va a salir gratis; seguirá en la Unión Europea y su balanza comercial va a mejorar...