Autónomos: zancadillas, sí; fondos europeos, no se sabe

Francisco Javier Pérez Bello PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN DE AUTÓNOMOS DE GALICIA

OPINIÓN

A.Ortega.POOL

17 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Quince meses después de declarado el primer estado de alarma, nos enfrentamos a una crisis económica provocada por las decisiones administrativas en el sentido de prohibir o limitar actividades y restringir determinadas libertades de los ciudadanos. Es momento de reconocer la necesidad de ayudar al tejido empresarial y aprobar medidas que permitan el mantenimiento del mayor número de autónomos y empresas, así como la recuperación del empleo. La reforma del ICO para ofrecer quitas y refinanciaciones de deuda es una buena medida. Porque de lo que se trata ahora es, no ya de sobrevivir, sino de sobrevivir y continuar.

El tejido empresarial de Galicia, aparte de unas cuantas grandes empresas, está integrado por pymes y autónomos. En su gran mayoría han sabido adaptarse a lo que las circunstancias requerían, orientando su modelo productivo a la ayuda social, a través de la fabricación de mascarillas y otro material sanitario, apoyo logístico, donación de alimentos, etcétera, mostrando un comportamiento ejemplar.

La escasez de ayudas directas por parte del Gobierno, y la tardanza en los exiguos planes de rescate autonómicos han provocado que cientos se hayan quedado en el camino. A lo largo del 2020 Galicia perdió una media de cuatro autónomos al día; hoy tenemos 32.000 empleos menos que antes de la pandemia, casi 5.000 negocios menos y la sangría diaria continúa. De seguir inamovibles, lo peor puede está por venir.