La noria política

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

Antonio Sempere | Europa Press

14 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Nuestros políticos hablan tanto de lo de España (en realidad, de lo suyo) que apenas se les oye una consideración que vaya más allá de sus propios intereses personales o partidarios. Y justamente esto ocurre en el momento en que el mundo está jugando quizá su partida más apasionante y compleja. Obsérvese la situación en China, que, bajo un sistema autoritario, es el país que está creciendo más en estos momentos. Ahora intenta ganar la carrera espacial, bajo la presión de EE.UU., que, de momento, sigue liderando la competición. Pero el desafío está lejos de haber terminado.

La URSS, el contorno con más territorio, tiene también un gran potencial y busca socios europeos con la ambición de convertirse en su «gran suministrador» (algo que no le gusta a EE.UU.). Pero todos parecen tener claro que la colaboración será posible si se pulen o descartan los desafíos de otra índole. Unos y otros tratan de que competir no signifique perder la visión de las ventajas posibles o de las ya adquiridas.

El panorama cambia cuando nos centramos en nuestra querida España y observamos un continuo panorama de «riña de vecinos», con unos políticos que parecen anteponer sus intereses personales y partidistas a todo lo que podría acercarnos a esa primera fila de una visión ventajosa de nuestra posición en el mundo. Porque no vale sorprenderse de que Marruecos nos sorprenda. Necesitamos una buena relación con Marruecos, sí, pero con acuerdos sólidos y límites firmes. Debemos dedicarle a esto el tiempo necesario. No puede ser que nuestros problemas internos (ahora con Cataluña a la cabeza) sean los que absorban nuestra atención, porque por este camino podemos convertirnos en una isla en la que unos políticos se desgañiten solo en defensa de sus propios intereses. Es evidente que España, por su historia y por su relevancia actual, no debe tener miras tan cortas. Por el contrario, debe acrecentar su papel histórico, con las relaciones fraternales que tiene en el entorno europeo y americano. Pero, ¿quién tiene la cabeza puesta en esto? El ruido de la continua disputa política interna nos perjudica. Y la noria sigue dando vueltas infructuosamente.