Oportunidad o trampa


Según publicó ayer el diario elconfidencial.com, la Guardia Civil incautó al anterior secretario de Organización de Esquerra Republicana, Xavier Vendrell, un plan detallado de su proyecto separatista. La intervención se hizo hace ocho meses, en octubre del 2020, con lo cual su contenido tiene que ser conocido por el Gobierno actual y por su presidente. Quiero decir que el señor Sánchez, cuando proyecta el indulto de los líderes encarcelados y pregona con entusiasmo la mesa de diálogo, lo hace a sabiendas de que existe ese plan. Y ese plan, dicho sea de forma muy resumida, contempla una victoria electoral secesionista con más del 50 por ciento de los votos y la creación de esa mesa de diálogo, que, una vez fracasada, dejaría el campo abierto a la declaración unilateral de independencia.

No sabemos si el plan Vendrell es la elucubración mental de un separatista, de las que puede haber decenas o centenares, o un proyecto asumido por el partido y que el señor Aragonès se dispone a cumplir y está cumpliendo, dada la urgencia que imprime a la idea de la constitución de la mesa. Una vez publicada la noticia, ya tiene tema de conversación para su próxima entrevista en la Moncloa con el presidente Sánchez. Lo que sí sabemos es que el plan o elucubración coincide con lo que está ocurriendo y no discrepa del polivalente contenido de la carta de Oriol Junqueras que Zapatero calificó como «la mejor noticia de la legislatura».

Este cronista no cree ni deja de creer esa estrategia planificada. Lo único que opina es que quizá estemos ante la primera filtración que anuncia una tormenta de informaciones interesadas, manipulaciones, fake news y otras formas de contaminación o intentos de arruinar el deshielo que a todas luces se está produciendo. Y esas contaminaciones vendrán de todas partes: del Gobierno, que necesita crear un clima de confianza, ya pedido por Sánchez en Buenos Aires; de alguna de las facciones independentistas, sabedoras de la importancia de ganar la batalla informativa; de Esquerra, que necesita mostrar dos caras, la del acercamiento a la Moncloa y la separatista para no perder el apoyo de Junts en el Ejecutivo catalán, y de la oposición conservadora, que a corto plazo necesita que la manifestación del domingo sea clamorosa.

Ya se está embarrando el campo. Y en medio, la difusión de este plan, que publicitariamente se podría presentar como el antiguo eslogan de un producto de belleza: «Plan Vendrell, independencia en tres pasos». Y no nos engañemos: ese papel es cuando menos coherente. Tiene un punto de credibilidad innegable y habrá que tenerlo presente en modo prevención o precaución ante todo lo que viene. Dicho con toda claridad: podemos estar ante una trampa o ante una oportunidad. Y dicho más claramente todavía: Pedro Sánchez puede estar siendo sometido a una prueba de inteligencia y astucia o de candidez.

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