Por una participación de la ciudadanía productiva en el hacer ciudad

Juan Arredondo SOCIÓLOGO ESPECIALISTA EN CIUDADES

OPINIÓN

EDUARDO PEREZ

07 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos años, muchos ayuntamientos gallegos han impulsado procesos participativos de todo tipo. Estos procesos, si bien han supuesto un avance en las relaciones entre la ciudadanía y la administración local, hay una sensación generalizada de que no han cumplido con las expectativas generadas.

Esta insatisfacción, a mi juicio, tiene que ver con la finalidad con la que se suelen plantear estos procesos.

Aunque se utilizan con fines diversos en la administración local, los más habituales suelen ser: para cumplir con lo que exige la subvención del proyecto concreto en materia de participación; para recoger ideas o sugerencias que puedan ayudar al gobierno local a ofrecer servicios más ajustados a las demandas de los ciudadanos; o a decidir sobre partes o el todo de proyectos o políticas públicas.

Aunque responden a lógicas distintas, estos motivos tienen algo en común: que la participación solo se centra en lo que hace o debe hacer el gobierno municipal por la ciudad. Si bien este enfoque ha supuesto un avance, su impacto en la práctica es escaso.

Es limitado porque solo tiene en cuenta los recursos del ayuntamiento, que aunque son importantes, no son los únicos. Hay otros actores en la ciudad (sector privado, entidades del tercer sector, instituciones) cuya actuación y recursos son igual de importantes en el hacer ciudad.

Lo que une a todos ellos, junto con el ayuntamiento, además del hecho de compartir espacio donde conviven, son los retos que les afectan a cada uno y las interdependencias entre ellos para afrontarlos.

Hay otro enfoque distinto, propio del esquema de la nueva gobernanza, que parte de estas interdependencias y centra la participación en lo que debe hacerse en la ciudad, pero contando con el apoyo e implicación de los principales actores y sectores de la urbe.

El papel de la participación es conseguir el compromiso de acción de dichos actores en el desarrollo de políticas y proyectos de ciudad.

La elaboración de estos proyectos debe partir del conocimiento de los intereses de los actores y sectores en presencia en el ámbito concreto; y elaborarse en base a las demandas e intereses mayoritarios a los que debe dar respuesta el proyecto, de modo que dichos actores puedan comprometerse al impulso y coproducción de los mismos.