Lágrimas de Jeremías

Luis Ferrer i Balsebre
luis ferrer i balsebre TONEL DE DIÓGENES

OPINIÓN

Kike Rincón

06 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Quisiera tener lágrimas suficientes para llorar día y noche por los muertos de mi pueblo! Dios dijo: En este país todos mienten y todo va de mal en peor. ¡Este pueblo dice más mentiras que las flechas que un guerrero dispara en la batalla! Nadie confía en nadie, ni siquiera en su propio hermano, porque nadie dice la verdad. Todos se cuidan de todos, porque entre hermanos se engañan y hasta entre amigos se mienten» (Jeremías 9:1-25). 

Conversaba con un paisano cuya filosofía aborigen respeto con admiración y, tras un par de horas platicando sobre la situación actual, dejó asomar la nariz por encima de la mascarilla y finalizó su intervención con un contundente: «Estamos perdidos... Estamos dejados de la mano de Dios... Perdidiños del todo».

Siendo imposible deshacerme de los anticuerpos judeocristianos, acabé dándole vueltas al asunto y releyendo Las lágrimas de Jeremías de Francisco de Quevedo, que siempre aporta sosiego desde su filosofía estoica (muy semejante a la del paisano).