El drama del desempleo juvenil

OPINIÓN

BIANCA DE MARCHI | Efe

24 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Los últimos estudios económicos sobre los resultados provocados por los efectos de la pandemia subrayan tres grandes brechas. La primera, revela un empeoramiento de la distribución de la renta, consecuencia de las prolongadas pérdidas del peso de los salarios en el producto final y de las rígidas reformas laborales que agravan los ingresos de los trabajadores. La segunda brecha está correlacionada y posee relación directa con los sistemas educativos que, en vez de garantizar la igualdad de oportunidades, subrayan nuevos índices de desigualdad. Y la tercera viene derivada de los sistemas fiscales que, en vez de ser equitativos y progresivos, benefician a los estratos de población más pudientes o a aquellas empresas que esquivan sus obligaciones tributarias no solo en el país en que operan, sino también en el que comercializan sus productos.

Sin embargo, son pocos los trabajos que tratan de reflejar la cruel realidad que atraviesa la población joven. De entrada, es el colectivo más afectado, que ve restringidos sus movimientos, limitadas sus opciones diarias e hipotecadas sus aspiraciones de futuro. Y, como corolario, el paro entre los jóvenes sigue aumentando y, a la vez, disminuyendo su participación en el mercado laboral. Los datos del pasado año revelan cuatro tendencias preocupantes.

La población gallega entre 16-29 años suma un total de 318.700 personas, de las que el 32 % están ocupadas y trabajando (103.400 chicas y chicos) y el 11,58 % (equivalente a 36.900 personas) están paradas. Si lo comparamos con el año precedente, los ocupados disminuyen un 5,9 %. La tasa de paro juvenil se sitúa en un 26 %, incrementándose un 5,3 %, situándose muy por encima de la tasa de paro media.