Berberechos de la ría de Madrid

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez JUEGO DE TRONOS

OPINIÓN

Una cerveza etiquetada con la cara de Isabel Díaz Ayuso, durante la campaña electoral del 4M en Madrid
Una cerveza etiquetada con la cara de Isabel Díaz Ayuso, durante la campaña electoral del 4M en Madrid SERGIO PEREZ | Reuters

07 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En Galicia, «no córner de España», casi siempre vamos por delante. Ahora que en Madrid se rasgan las vestiduras porque algunos popes y ciertas vicepresidentas les dicen que votaron mal, podríamos darles algunos consejos. Porque nos llevan diciendo lo mismo desde antes de que hubiera redes sociales, cuando Fraga encadenaba mayorías absolutas o el BNG lograba alguna de las principales alcaldías galaicas. Y tenemos ejemplos muy recientes en los que, en una ristra de tuits o en un hilo de Facebook, el actual presidente de la Xunta es calificado de ultraderechista, rojo peligroso e independentista a la vez.

Es humano subirse a un pedestal y pontificar sobre una realidad compleja y lejana. Pero dictar sentencia en esas condiciones sirve para lo que sirve: demostrar que no has entendido lo que ha pasado en las urnas. Lo dijo claramente Errejón, al que ahora volvemos a hacer caso: «Cuando el adversario te gana, ha entendido algo del ánimo social». En Madrid ocurrió eso. Ayuso, que ha gestionado de aquella manera (mal) la crisis del covid, maniobró bien a la hora de fijar la fecha de las elecciones y enmarcarlas en dos ejes complementarios: uno localista (España nos roba) y otro emocional (España nos oprime).

Usó tácticas clásicas de los independentistas catalanes y de algunos alcaldes gallegos: la culpa es del enemigo exterior o interior. En la forma le faltó invitar a pulpo y a carne ao caldeiro. O a unos berberechos, que además de estar de moda en la capital, al parecer dan muchos votos. O al menos eso dice Carmen Calvo.