El impacto nacional de la victoria de Ayuso

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

SUSANA VERA | Reuters

05 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No hubo sorpresa. Victoria aplastante de Díaz Ayuso, que supera en escaños a toda la izquierda. Madrid, la única capital de derechas de Europa occidental, se inclina todavía más a la diestra. Tampoco hubo sorpresa en la Moncloa ni en Génova. Ya en vísperas, tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado, dando por hechos los resultados que vaticinaban las encuestas, los evaluaban en clave nacional. Significan un punto de inflexión, dijo un eufórico Casado. No son extrapolables, contestó un abatido Sánchez. Hay datos que permiten darles, parcialmente, la razón a ambos. Porque lo mejor para Casado y lo peor para Sánchez no es la espectacular victoria de Díaz Ayuso y el desplome de Ángel Gabilondo, sino el colapso de Ciudadanos. El PP engulle los restos madrileños del partido naranja, unifica dos de los tres partidos de derecha y anticipa la desintegración de Ciudadanos en el resto de España. El objetivo de Pablo Casado de reagrupar la derecha, paso imprescindible para conquistar la Moncloa, está a su alcance en un 50 %. Pero aún así le quedará pendiente media asignatura endiablada: qué hacer con Vox. ¿Arrimarse a sus postulados, en una enésima pirueta estratégica -«va camino de convertirse en la veleta azul», le reprochó Abascal en el cierre de campaña-, y seducir al electorado de Vox mediante copia y pega del estilo Ayuso?

La desaparición de Ciudadanos puede ser el punto de inflexión al que se refiere Casado. En todo lo demás, sospecho que Madrid no es extrapolable. Los madrileños han votado en clave de su ecosistema político y no creo que las cañas, las terrazas y el chotis logren imponerse al fandango o a la muiñeira. Son músicas y bailes distintos. Ni Ayuso va a reemplazar a Casado -¿o sí?-, ni habrá cuando toque a rebato general un partido de ámbito local que, con su excelente candidata, entre a saco en el granero socialista. No sé si Pedro Sánchez tiene los días contados, como profetizó Ayuso en su noche de gloria, pero sospecho que su continuidad depende más de Barcelona que de Madrid. A día de hoy.