Una armonización sensata del impuesto de sucesiones

Ransés Pérez Boga PRESIDENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE INSPECTORES DE HACIENDA DEL ESTADO

OPINIÓN

02 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Impuesto sobre Sucesiones tiene sus orígenes en la Guerra de la Independencia con la llamada «Manda pía forzosa». Pese a su longevidad, es el impuesto que despierta más rechazo social, tanto porque se origina por la muerte de un ser querido como por la percepción de que se paga de forma duplicada, al gravar al heredero por rentas que ya tributaron en el difunto.

Al ser un impuesto cedido a las comunidades autónomas, provoca grandes diferencias de tributación según donde resida el fallecido y llega a ser casi inexistente en comunidades como Galicia, Andalucía o Cantabria. Así, si un hijo soltero hereda de su padre 800.000 euros, de los que 200.000 se corresponden con la vivienda habitual, no pagaría nada en Galicia, mientras que en la limítrofe Asturias la factura fiscal superaría los 100.000 euros. Estas disparidades de tributación han dado origen al debate sobre si el impuesto se debe armonizar y recuperar en toda España, o eliminarlo.

Los partidarios de armonizar el impuesto sostienen que es un impuesto justo por cuanto grava la riqueza obtenida sin esfuerzo, niegan la doble tributación y ponen en valor su capacidad redistributiva al moderar la tendencia intergeneracional a la concentración de la riqueza. Y destacan que, lejos de ser un impuesto en desuso, la mayoría de los países desarrollados, como el Reino Unido, Japón, Francia, Alemania, EE.UU. o Italia, lo tienen establecido.

Los partidarios de eliminar el impuesto, además de lo ya apuntado, destacan la vulnerabilidad del impuesto a su elusión mediante deslocalizaciones y planificaciones fiscales abusivas. También su alta litigiosidad y dificultad de aplicación, pues los tribunales tumban hasta el 70 % de las liquidaciones recurridas de este impuesto.

En mi opinión, es injusto que haya grandes diferencias entre lo que se paga en cada comunidad autónoma y que, por ejemplo, si heredas en Ribadeo no pagas pero si vives al otro lado de la ría, en Asturias, tengas que pagar 100.000 euros por lo mismo. Por ello, abogo por una armonización razonable, que recupere el impuesto conciliando el principio de igualdad con el derecho de cada autonomía de fijar su carga fiscal. Pero modificando el impuesto para que pague el que más tiene, pues actualmente solo lo paga la clase media, debido a beneficios fiscales como la exención del patrimonio empresarial, y a las posibilidades de planificación que tienen los ricos para no pagar nada, o casi nada. Y ojo, ello no estaría reñido con mantener el régimen gallego de los pactos de mejora.