Pardo Bazán, interlocutora de Martín Gaite


Emilia Pardo Bazán (1851-1921) y Carmen Martín Gaite (1925-2000) son sin la menor duda dos de las grandes novelistas de las letras españolas modernas y contemporáneas. La obra de Sofía Veloso -abuela ourensana de Martín Gaite y seudónimo en el que amparó su novela Entre visillos, ganadora del Premio Nadal 1957- tiene un eje vertebral que aprendió de su marido, Rafael Sánchez Ferlosio, y que no es otro que la búsqueda de interlocutor. La escritora salmantina, que pasaba los veranos de su niñez y adolescencia en San Lorenzo de Piñor, en «una casa muy bonita con jardín y huerto», «allí aprendí a bailar, tuve mis primeros escarceos amorosos y escribí mis primeros versos», siempre tuvo la impresión de que «Galicia está dispersa por toda su obra, aunque a veces se esconde y otras se destapa», según explicó en la conferencia Galicia en mi literatura, dictada en A Coruña en 1994. En efecto, algunas de sus novelas, especialmente su obra maestra, Retahílas (1974), aunque también Las ataduras, la espléndida nouvelle de 1960, tienen íntima relación con San Lorenzo de Piñor y con algunos procedimientos descriptivos en los que resuena la maestría de Pardo Bazán ante la naturaleza y el mundo rural gallego, según reconoció la propia Carmiña.

Pardo Bazán no solo forma parte del haz de la ansiedad de las influencias de la narradora Martín Gaite, es su interlocutora en dos aspectos relevantes de sus ensayos. En un texto inacabado y sin fecha, Feministas españolas de los siglos XIX y XX, Pardo Bazán ocupa un capítulo junto a Concepción Arenal y Rosalía de Castro. La personalidad de la escritora coruñesa se dibuja con agudeza y tino. Agudeza al retratarla como «personaje torrencial, romántico, indómito, interesada apasionadamente por las miserias humanas, partidaria del libre albedrío, vehementemente feminista; no es, sin embargo, la Pardo Bazán una escritora derrotista sino vital, que trata de dar una resolución positiva a los conflictos surgidos entre los instintos oscuros y salvajes de la naturaleza y las complicadas influencias de la civilización». Tino al presentar a esta mujer «desenvuelta, mordaz y ambiciosa» como autora de novelas fundamentales, tal La tribuna (1882), «la primera novela social española con protagonista colectivo».

El segundo aspecto que Martín Gaite admira es el feminismo de doña Emilia y «su entusiasmo casi fanático» por Mariana Alcoforado.

Muy poco antes de fallecer prematuramente en el verano del 2000, Martín Gaite traduce y prologa Cartas de amor de la monja portuguesa Mariana Alcoforado (Barcelona, 2000), y toma la decisión de que su interlocutora coruñesa participe en el volumen, reproduciendo el extenso artículo que Pardo Bazán dedicó en junio de 1889 en la prestigiosa revista La España Moderna (fundada por Lázaro Galdiano, su «amante ocasional») a los amores de sor Mariana, bajo el título de La Eloísa portuguesa.

Por Adolfo Sotelo Vázquez Catedrático de la Universidad de Barcelona. Director de la Cátedra Camilo José Cela.

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