Fondos europeos, luces y sombras

Raymond Torres TRIBUNA

OPINIÓN

01 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El recién presentado plan de recuperación supone una gran oportunidad de transformación de nuestro modelo productivo. La cuantía de los fondos, hasta 140.000 millones a gastar en poco más de cinco años, permite vislumbrar una recuperación que nos facilita tomar el tren de la revolución digital y energética en marcha. Una rápida puesta en acción del plan, por el estímulo aportado, permitiría contener el riesgo de insolvencia en cascada de muchas empresas.

Su efectividad, sin embargo, no está garantizada porque depende de tres factores fundamentales. El más inmediato: la todavía no resuelta financiación. Hasta diez países europeos, entre los que se encuentran los más «austeros» como Austria, Finlandia y Holanda, no han ratificado la ampliación de recursos comunitarios, lo que significa que de momento Europa no puede desembolsar los tan ansiados recursos. Ni siquiera Alemania ha dado luz verde a la emisión de deuda mancomunada, si bien en este caso la prueba del Tribunal Constitucional se ha superado. Esperemos que los recursos estén disponibles en los próximos meses, de lo contrario los 27.000 millones de gasto previstos por el Gobierno español para el presente ejercicio a cuenta del plan europeo agravarán el agujero fiscal.

Otra cuestión trascendental atañe a las reformas, sine qua non para que el plan cumpla con las expectativas. Los déficits educativos, además de generar desigualdades, son un lastre para la transición tecnológica y energética. Por otra parte, nuestro mercado laboral, con una alta tasa de temporalidad del empleo, tiende a destruir capital humano y a frenar la modernización tecnológica. El sistema impositivo, así como el propio marco regulatorio, deben incentivar la inversión digital y ecológica y despejar el horizonte temporal para que las empresas puedan ajustarse. El plan prevé reformas en estos y otros ámbitos, y en algunos casos las negociaciones con los actores sociales han avanzado. Sin embargo, es crucial que ese diálogo desemboque pronto en acuerdos concretos.

La gestión de los fondos es un desafío colosal. No se trata solo de agilizar los trámites o mejorar la cooperación entre las administraciones, cuestiones bien conocidas; sino también de suscitar proyectos de inversión del sector privado y de seleccionar aquellos que ofrecen las mejores perspectivas. De ello depende el éxito de la apuesta por el coche eléctrico, la generalización del 5G y la vertebración de una economía más productiva e inclusiva.