«Políticos: cambien el lenguaje»


Non queremos recordar o horror

Mamá ingresou na residencia de Aldán (Cangas) o 21 de febreiro do 2020. Dende ese día fomos tódolos días vela. Turnabámonos porque queriamos atendela todo o que puidésemos. O último día que a miramos levámoslle a súa merenda, o esmalte das uñas, a lima e as cremas. Ela sempre elixía colores clariños, pero o día anterior dixo que quería que se lle pintasen as uñas de color vermella. Pensamos que estaría equivocada. Ese 11 de marzo volveu escoller a color vermella e así se lle pintaron. Logo púxoselle crema e merendou mentres secaba o esmalte.

É a imaxe que queremos gardar nas nosas mentes. Non queremos recordar o horror do seu deterioro. Deterioro por falta de atención, por falta de cariño, de humanidade, por usura. Non queremos recordar como morreu. Non queremos recordar a dor da non despedida. Non queremos recordar os abrazos que faltan. Non queremos recordar o non poder vela-lo seu corpo. Non queremos recorda-lo sufrimento de papá por non poder estar, a frialdade do enterro, o non poder levarlle flores, o non poder chora-la súa morte…

Non queremos recordar, pero non sirve o que non queremos. Sae só tanta dor sen curar…

Descansa tranquila mamá, nós loitamos por ti! Familia Martínez Sanjuán.

Políticos: cambien el lenguaje

No es extraño que alguien haya dicho que, si no fuera por estar en la UE, podría haber otra guerra civil en España. Basta ver el vocabulario que se utiliza en la política... ya que para que cambie algo a fondo lo primero que hay que hacer es renovar el lenguaje que se utiliza. Cierto. Sigo. Por lo tanto, no es difícil echar de menos a políticos como Xerardo Estévez, Miguel Herrero de Miñón, Juan Mari Bandrés, José A. Labordeta, Miquel Roca, Iñaki Anasagasti, Tierno Galván y algún otro que no recuerdo. Porque tenemos un espectáculo lamentable. Demasiados casos como el de Tania Sánchez. Y no digamos el simple hecho de querer fichar a un personaje como Toni Cantó... ¡qué degradación! Pero no menos significativo es que algunos tertulianos (profesionales) digan que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, es la mas valorada de Unidas Podemos. O no viven en Galicia o no son atentos observadores de la realidad. Esta dirigente utilizó a Xosé Manuel Beiras (y su tirón electoral) para hacerse un lugar en Galicia, porque con IU no podía, y cuando quiso dar el salto a Madrid utilizó a Podemos. Eso lo sabe cualquiera. No me siento representado por estos políticos: incluso la forma de dirigirse a los habitantes del Estado español, «la gente», suena a despectivo, impersonal, como si fuera plebe, «masas» (marxista), súbditos o algo por el estilo. ¿Será propio de la era de las redes sociales? Mal augurio, vaya lores. José García Cortijo. Ferrol.

La Super... huida

Poco, o más bien nada, a tenor de cómo se han desarrollado los acontecimientos, ha durado la aventura de la Superliga. Cuando parecía estar hecho, tras la marcha atrás de los equipos ingleses y la desbandada general posterior todo ha quedado, de momento, en un impasse.

Hace tiempo que los clubes de fútbol son empresas privadas (muchos cotizan en bolsa), por tanto no sorprenderá decir que, además de ilusión, el fútbol es un negocio. Así, colocando en un plato de la balanza a los equipos a favor de crear la Superliga y en el otro a los poderosos países del petróleo supuestos artífices del aborto del proyecto, no estaría mal preguntarnos: ¿dónde quedan los aficionados?

Si todo son intereses económicos y nadie está dispuesto a perder su cuota de poder, mientras llega o no la futura Superliga veamos cómo quedan los próximos repartos de dividendos, tras esta Super… huida. César Beltrán Bonastre. San Juan de Alicante.

Enfermos solos, familiares sin noticias

Soy una mujer de 56 años, mi madre tiene 82 y mi padre 85. Esta carta es para dar un toque de atención, pues mi padre tuvo que ir por urgencias debido a una arritmia, hasta aquí todo normal, pero él ingresó al mediodía y a las 10 de la noche no tenemos noticias de su estado de salud, de si le hicieron pruebas o no. Con el nuevo protocolo no dejan estar a nadie con él.

Quiero que conste la pena no solo del enfermo en la soledad de una sala fría de hospital, sino también de los familiares. La soledad es una especie de enfermedad que te va consumiendo, que pone nervioso, y tienes toda la tristeza del mundo. El enfermo, sin una cara amiga, sin una mano que le acaricie; la familia sin poder sonreír al enfermo, sin poder decirle tranquilo. Pienso que el protocolo con gente mayor es una injusticia, lo peor es que nadie informe. Lucía Pérez.

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