«Mi hija sufrió una agresión sexual a los 16 años y se ha tomado una caja de 30 pastillas de alprazolam»


No es no

Soy una madre que a estas horas estoy en urgencias porque mi hija se tomó una caja de 30 pastillas de alprazolam. Mi hija hace 19 meses sufrió una agresión sexual con 16 años por parte de un compañero, se conocían de estudiar secundaria en el mismo colegio. Desde septiembre del 2019 empezó a tener crisis de ansiedad, ataques de pánico, autolesiones por sentirse culpable de haber bajado ese día y que ese individuo le estropease la mejor etapa de la vida. Perdió todas las amistades, que por una parte lo agradezco porque no merecen tener la amistad de mi hija esas personas que le decían «te creo, no te creo, hasta que lo diga la justicia...».

Mi hija está medicada hasta los pies. Tiene tres especialistas que nos recomendaron salir de donde residía y así lo hemos hecho, nos hemos ido a vivir a A Coruña, con lo que eso supone de pagar dos hipotecas. Mi marido está de baja y la justicia es lenta. El agresor tenía 17 años cuando agredió a mi hija. Le van a poner lo de la ley del menor y a mi hija, que vuelva a querer tirarse de un puente como lo intentó en la pasarela de la N-VI. ¡Qué rabia contenida tenemos mi marido y yo! Esto es un sinvivir no se lo deseo ni a mi peor enemiga. M. L. G. F. A Coruña.

Opacidad inquietante

La retirada brusca de la vacuna de AstraZeneca a quienes ya habían recibido su primera dosis (más de dos millones de personas) sugiere que puede obedecer a algo serio. A eso contribuye la opción muy reciente de Francia y Alemania de sustituir la segunda dosis de AZ por otra vacuna alternativa, algo que se contempla como posibilidad también en España. Tal mezcla no parece haberse evaluado en un ensayo clínico previo que avale su beneficio ni su seguridad.

La consecuencia de esas decisiones políticas sin explicaciones subyacentes las estamos viendo en forma de muchas negativas a vacunarse con la opción de AstraZeneca en el sector de edad al que ahora se proporciona. A la vez, muchas personas se quejan, y con razón, si los efectos adversos son tan extraordinariamente raros como se dice, de que no se les administre la segunda dosis y pasen así a la categoría aparente de sujetos experimentales.

Si son tan raros los casos de trombos asociados, ¿por qué no se trata de acotar el riesgo buscando los factores inherentes al mismo? ¿Y por qué, a la vez, se permite que se incurra en dicho riesgo por el mero hecho de ser mayor de 60 años? ¿O no son tan pocos los efectos adversos y por eso se toman dos medidas tan peculiares?

Los criterios que se están adoptando son tan absurdos que atentan contra la inteligencia de los ciudadanos. La opacidad con que han venido actuando la Unión Europea y los países que la conforman en la cuestión de vacunas frente al covid-19, tanto en su aprobación como en la negociación comercial, es impropia del más elemental criterio democrático. Javier Peteiro Cartelle. A Coruña.

Falta de debate en torno a la eutanasia

El espejo portugués nos sirve para mirar la realidad española, donde el pasado mes de marzo salió adelante una ley injusta sobre la eutanasia y el suicidio asistido, que el Ejecutivo ha sacado a toda prisa y sin escuchar a nadie. Revestido de falso progreso, se inaugura un tiempo en el que se cuestiona el valor de la vida humana y se niega su inviolabilidad. Hay, ciertamente, enfermos incurables, pero no hay ninguno incuidable. Aprobar la eutanasia supone ignorar las verdaderas demandas de la gente, en este caso con una macabra maniobra de distracción, que supedita la realidad a la ideología. Enric Barrull Casals. Gerona.

 

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