Resiliencia, el paracetamol de las emociones en los niños

Mª Begoña Castro

Miedos, insomnio, falta de apetito, ansiedad, estrés, falta de motivación ante los estudios… ¿Cómo tratar estos problemas? El cuidado del bienestar psicológico de nuestros menores es esencial en este tiempo de fatiga pandémica que van acumulando después de un año.

La resiliencia se define como la capacidad que tenemos las personas para afrontar y salir fortalecidos de las situaciones adversas, siendo un mecanismo de autoprotección que se inicia en la infancia, primero mediante lazos afectivos y más tarde a través de la expresión de las emociones. Así, durante los primeros años de vida, gracias al contacto con la familia -en especial con la madre-, el niño o niña crea un mecanismo de protección que le permitirá afrontar posibles situaciones traumáticas, siempre y cuando cuente con un adecuado apoyo afectivo, no solo de las personas relevantes para él, sino también de determinadas instituciones como es la escuela.

Este apego, esta progresiva seguridad en sí mismo, le permitirá desarrollar poco a poco la capacidad de confianza y la búsqueda de referentes de apoyo con los que abordar las inevitables dificultades que le surjan en su vida. La infancia es una de las etapas más importantes para el desarrollo de los vínculos que servirán como base de futuras relaciones interpersonales. Por lo tanto, según cómo sean esos vínculos, el niño desarrollará una personalidad más propensa a la resiliencia o a la vulnerabilidad. Por otra parte, la resiliencia está presente a lo largo de toda la vida, y siempre se puede mejorar.

Desde las familias y los centros educativos podemos promover la resiliencia. Asesorando para una toma de conciencia de la situación, reconociendo las limitaciones y favoreciendo el autocontrol. Podemos crear un espacio de diálogo para ayudar a elaborar las pérdidas afectivas a causa del virus. Promover el diálogo, la compasión, la empatía y el saber pedir ayuda. La clave en este proceso de aprendizaje de la resiliencia es dinamizar las emociones. Desde los centros educativos se deben implementar programas dirigidos al alumnado según las diferentes edades y etapas evolutivas, como el Programa Psicoeducativo para la Postemergencia en Centros Educativos elaborado y difundido por el Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia.

Las familias están aprendiendo mucho de esta pandemia, a valorar las pequeñas cosas, a volver a la naturaleza, a cómo comportarse ante la adversidad, a fortalecerse entre sus miembros, y a tener la posibilidad de vivir de otra manera fomentando valores difuminados por esta sociedad.

Por Manuela del Palacio / Mª Begoña Castro Sección de Psicología Educativa del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia

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