Economía de resistencia

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

Emilio Naranjo | Efe

06 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Estados Unidos está saliendo con rapidez de la recesión. Europa, una vez más, como ya ocurrió en la crisis del 2008, sigue empantanada o, en el mejor de los casos, rezagada. España, igual. La vicepresidenta Nadia Calviño anticipó ayer que los datos de empleo de marzo -que se dan a conocer esta mañana- son «malos» y cierran un trimestre «muy duro». El mismo mes, la economía estadounidense generó 916.000 empleos y, aunque todavía cuenta con 8,4 millones de ocupados menos que antes de la pandemia, la tasa de paro ya se rebajó a un envidiable 6 por ciento.

La brecha del Atlántico se ensancha. Estados Unidos cobra ventaja por dos motivos: su colosal despliegue de estímulos fiscales y un acelerado proceso de vacunación. Más recursos y aplicados con mayor agilidad. El gasto comprometido, 1,9 billones de dólares solo en el plan impulsado por el presidente Biden, duplica al europeo. Se dirige especialmente a los hogares, con el propósito de impulsar el consumo privado. Y funciona porque más de la mitad de la población ya está vacunada y las familias pierden el miedo a gastar y a consumir a medida que se sienten inmunizadas.

Europa, por el contrario, se asemeja a un paquidermo que se mueve con parsimonia. El plan de recuperación, dotado con 750.000 millones de euros, sin duda un salto cualitativo histórico en la vida de la Unión Europea, continúa su tortuoso periplo por los parlamentos de los estados miembros que deben ratificarlo. En este momento, paralizado por el Tribunal Constitucional de Alemania. Y pendiente aun de que se aprueben los planes y compromisos nacionales para acceder a los fondos. Nadie sabe en qué fechas ni en qué condiciones dispondremos de esos recursos financieros.

Mucho más preocupante, y en cierto modo exculpatorio de aquel retraso, es la exasperante lentitud de la campaña de vacunación. De poco sirve disponer del abono si todavía no tenemos regado y preparado el terreno para que retoñe la economía. Mientras no avance el proceso de inmunización, la economía y el empleo no levantarán cabeza. No se puede incentivar y restringir el consumo al mismo tiempo. No despegará el turismo mientras no despeguen los aviones y se abran las fronteras. No se recuperará el empleo hasta que los motores empresariales queden libres de virus.

El ciclo económico lo determina la pandemia y esta dura más de lo que se preveía. El Gobierno español no descarta revisar a la baja las previsiones para el 2021, el año prometido. La esperanza de los primeros brotes verdes se aplaza ahora al segundo semestre. De momento seguiremos instalados en la economía de resistencia. Respiración asistida anterior a la rehabilitación. Escudo en vez de lanza. El plan de ayudas directas a pequeñas empresas y autónomos se inscribe en esa categoría. La exoneración de cuotas a la Seguridad Social, anunciada por Calviño como medida de rescate de los 800.000 trabajadores en ERTE, también. Farmacéuticas y autoridades sanitarias serán las que señalen el cambio de ciclo.