Gabilondo tampoco quiere a Pablo Iglesias: ¡ja!


Aunque reza el refrán que segundas partes nunca fueron buenas, hay muestras sobradas de que no es esa una verdad incontrovertible: ahí están, para probarlo, el segundo volumen de Don Quijote de la Mancha, el Segundo Concierto de Brandenburgo o El Padrino II, joyas todas que están a la altura, cuando no superan, a sus predecesoras.

Pero al contrario que en la literatura, la música o el cine, en política es frecuente que acaben en descalabros clamorosos los intentos de repetir estrategias que a la primera dieron buenos resultados. Sánchez, que construyó sus cortas victorias de abril y noviembre del 2019 tras hacerse con un poder al que llegó por medio de una moción de censura con la que sustituyó sus fiascos electorales del 2015 y el 2016, no ha resistido la tentación de volver a probar suerte en Murcia, Madrid y Castilla y León, comunidades autónomas todas donde las mociones de censura que deberían haber llevado a los socialistas al poder de la mano de Ciudadanos han acabado como el rosario de la aurora.

Consecuencia directa de esta desastrosa maniobra, el 4 de mayo -si la evolución del covid lo permite, que ya se verá- habrá elecciones en Madrid, a las que el candidato socialista, Gabilondo, ha decidido concurrir repitiendo la estrategia de Sánchez, aunque ¡con dos años de retraso! Y así, del mismo modo que el líder renacido del PSOE nos coló el cuento de que le quitaba el sueño solo pensar en gobernar con Pablo Iglesias, viene ahora Gabilondo a repetir que él nada quiere saber con el candidato madrileño de Podemos.

La cosa tiene bemoles, al menos por tres motivos diferentes: primero, porque el mismo Gabilondo que ahora dice a Iglesias noli me tangere («No te acerques a mi», «No me toques») jamás ha manifestado, que se sepa, el más mínimo reparo a que un político que considera tan poco fiable como para no querer tener que ver nada con él lleve ocupando más de un año la Vicepresidencia segunda del Gobierno socialista, es decir, del Gobierno del partido en el que ha ocupado y ocupa el candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid cargos de notable relevancia; segundo, porque cuando Gabilondo dice «este Pablo Iglesias» da a entender que hay «otro», cosa de tanta importancia que debería aclararla con urgencia: ¿esta afirmando Gabilondo que sufre Iglesias de doble personalidad? En ese caso, ¿cuál de ellas es la que le gusta a Gabilondo y cuál la que considera incompatible con su proyecto de gobierno?; finalmente, porque es tan cierto en su caso, como lo fue en el de Sánchez, que, si puede formar un Gobierno con Más Madrid y con Podemos, no dudará Gabilondo en hacerlo ni un segundo.

Vamos a decirlo, pues, con toda claridad: hay que pensar que los electores son tontos de remate para venir a estas alturas prometiendo lo que todo el mundo sabe que no es cierto. Gabilondo intenta engañar a plena conciencia a sus votantes, cosa lamentable en quien, en medio de la golfería dominante, se tiene a sí mismo por un hombre respetable.

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