El contraataque a la inevitable digitalización integral del euro

Isidoro Martínez Soñora CEO DE TECALIS

OPINIÓN

03 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El dinero físico está obsoleto, su uso cae día a día y esta tendencia se ha acentuado fuertemente en los últimos meses debido al covid. La moneda acabará siendo totalmente digital más pronto que tarde, igual que hace años pasamos de enviar cartas a enviar emails.

El dinero digital ya aporta innumerables beneficios a los usuarios, es una realidad. Y si esa divisa la emite un banco central, también aportará grandes beneficios a los gobiernos, que podrán ejercer control sobre los pagos y, por lo tanto, erradicar gran parte del fraude ligado al metálico. Pero ahí están las criptodivisas para contrarrestar el control de los gobiernos. Las criptodivisas son las que permitirán seguir intercambiando valor entre personas de forma anónima. Por ello, en diez años estaremos conviviendo día a día con el uso de dos monedas digitales: el euro digital, para las operaciones oficiales; y el bitcoin, para guardar bajo el colchón y para servir de soporte a la economía sumergida.

El bitcoin es un activo curioso. Podemos decir que su valor real es cero euros, ya que no hay ningún tipo de contravalor detrás de él. Aunque no nos podemos olvidar de que para minar una cripto es necesario un consumo computacional (y energético) tremendo. Además, el bitcoin es un bien finito y está apoyado por millones de personas en todo el mundo. Valor tiene, claro está, además, como se suele decir, «una cosa vale lo que las personas estén dispuestas a pagar por ella».