Razones para seguir viajando en avión


El 11-S provocó el endurecimiento de las medidas orientadas a garantizar la seguridad del viaje en avión en aras de evitar interferencias ilícitas o no deseadas en los vuelos, como los secuestros o sabotajes. Las reglas de seguridad que conocemos en el sector como Security resultaron eficaces, ya que prácticamente desaparecieron las noticias de aviones con problemas de esa naturaleza.

Son de actualidad hoy en día los siniestros en aeronaves Boeing 737 y 777, el primero con los accidentes de los años 2018 y 2019 en Indonesia y en Etiopía, respectivamente, y el segundo con los desprendimientos de componentes de la aeronave y un motor de la misma en las cercanías de poblaciones habitadas de Denver (Colorado, EE.UU.). La seguridad operacional, que está garantizada por instituciones a nivel global, ha dejado en tierra todos los aviones del mismo modelo que los implicados en los siniestros hasta conocer las causas, aunque en el caso del accidente del B777 no hubiera víctimas mortales; no así en los de los B737 MAX, que alcanzan la friolera de 350 fallecidos.

Hay que valorar en su justa medida las decisiones adoptadas en este caso para la seguridad operacional que llamamos de Safety por su trascendencia económica y geoestratégica, ya que afectan a un mismo país, Estados Unidos, en plena crisis debido a la pandemia que asola al transporte aéreo al igual que a la economía global.

La OACI, que es la agencia de las Naciones Unidas para la aviación civil de la cual forman parte la mayoría de las naciones del mundo, garantiza la coherencia y la solvencia de la reglamentación del transporte aéreo y del mundo de la aviación civil para armonizar y coordinar todas las normas que los distintos estados miembros hayan de establecer en sus territorios e impongan a terceros.

La Agencia Federal de los Estados Unidos, en noviembre del pasado año, emitió la certificación pertinente al modelo B737 MAX para reiniciar las operaciones de vuelo, después de un complejo procedimiento en el que se renovaron en su totalidad todos aquellos sistemas y aspectos que pudieran afectar a la operación de vuelo detectados por las investigaciones de la agencia encargada de la seguridad del transporte en EE.UU. (cuyas siglas son NSTB), el propio fabricante de la aeronave y con la coordinación con los reguladores del mundo del transporte aéreo, aeropuertos y navegación aérea.

Se inicia por tanto un nuevo proceso de análisis, comprobaciones y trámites complejos para un segundo modelo del mismo fabricante, y solo el tiempo necesario y las propias conclusiones dictarán el futuro del modelo del tipo de avión B 777 y, quizá, también del gigante aeronáutico Boeing.

Por Manuel Ameijeiras Ex director general de Aviación Civil y ex delegado del Gobierno en Galicia

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