La libertad de expresión sí tiene límites

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

David Arquimbau Sintes | Efe

19 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Insólito país España. En Madrid, Lérida, Tarragona, Valencia y, con más gravedad, en Barcelona, miles de encapuchados arrasan lo que se les pone por delante para protestar por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel, condenado a tres penas de privación de libertad por enaltecimiento del terrorismo, injurias y calumnias contra la Corona y contra las instituciones del Estado. Y lo hacen con la complicidad de Podemos, cuyo portavoz, Echenique, manifiesta: «Todo mi apoyo a los jóvenes antifascistas que están pidiendo justicia y libertad de expresión en las calles».

Insólito, sí, e incluso estrafalario, pues mientras Podemos ampara a los que dicen defender la libertad de expresión quemando mobiliario urbano y apedreando a policías, el líder del partido y vicepresidente del Gobierno vuelve a reclamar -es esa una de sus firmes obsesiones- ¡«elementos de control democrático»! sobre los medios de comunicación, cuya credibilidad vuelve a poner en entredicho.

Es decir, apoyemos a quien ha cantado (es un decir) o tuiteado basuras como estas («¡Merece que explote el coche de Patxi López!», «No me da pena tu tiro en la nuca, pepero. Me da pena el que muere en una patera. No me da pena tu tiro en la nuca, socialisto», «Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono» o «Pena de muerte ya a las Infantas patéticas, por gastarse nuestra pasta en operaciones de estética») y vigilemos ¡políticamente! a quienes ejercen la libertad de prensa, indispensable para la «formación de una opinión pública libre» (TCE).