Urnas catalanas y positivos


Galicia y País Vasco prohibieron votar a los infectados en las pasadas elecciones autonómicas pese a las dudas legales existentes al respecto. La Xunta instó a que no acudieran a los colegios electorales quienes mostraran el más mínimo síntoma. Sin embargo, el domingo los catalanes positivos sí votaron. ¿Qué fue del artículo 14 de la Constitución que proclama a los cuatro vientos que todos los españoles somos iguales ante la ley sin distinciones que valgan? Dejando al margen las posibles interpretaciones legales hay cosas que caen de cajón. Votar es muy importante. Vaya si lo es. Pero no a costa de que los infectados puedan hacer peligrar la vida de los que fueron designados legalmente para ser miembros de las mesas electorales. Mientras Cataluña sea España, cosa que espero siga siendo así mientras viva no solo yo sino mis más postreros descendientes, tendrán que hacer lo que hacen el resto de las comunidades autónomas. Es decir, el café para todos de siempre. Me resultó indignante reparar en una entrevista que le hicieron a una positiva con decenas de personas alrededor que estaban trabajando en el colegio electoral. Técnicamente ella no tuvo más responsabilidad que haber sido escasamente solidaria. Que ya es bastante. Pero las autoridades sanitarias catalanas ya pueden ponerle cientos de velas a la Moreneta para que las infecciones no aumenten con motivo de haber permitido a los positivos ir a votar. Sería un escándalo de dimensiones apocalípticas. Aunque si se paran a pensarlo, ya lo ha sido, con independencia de los resultados de unos potenciales PCR.

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