Dejad en paz las sierras


El Gobierno, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, ha aprobado la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas, «una herramienta de planificación fundamental para identificar, conservar y recuperar los ecosistemas dañados de todo el territorio español y conectarlos entre sí». Se trata de un plan que acompaña al denominado proceso de «transición ecológica». Entre los objetivos más destacados de la estrategia figuran: reducir los efectos de la fragmentación y la pérdida de conectividad ecológica, restaurar los hábitats y ecosistemas degradados de áreas clave para la biodiversidad, garantizar la coherencia territorial mediante la definición de un modelo de gobernanza que asegure la coordinación entre las diferentes administraciones e instituciones implicadas y asegurar la adecuada comunicación, educación y participación de los grupos de interés y la sociedad.

Pues bien, vayamos al caso. La empresa Desarrollos Renovables Iberia Delta S.L, perteneciente a la compañía estatal noruega Statkraft, ha proyectado la construcción de un parque eólico de 221 megavatios —formado por 22 aerogeneradores de 5,5 megavatios de potencia nominal unitaria— en los términos de Barxas, Oencia, Trabadelo y Vega de Valcarce, sumando también terrenos de OBarco de Valdeorras, Petín y Vilamartín de Valdeorras, por donde pasaría la línea de evacuación que conectaría la subestación del nuevo parque con la de Trives.

El parque se sitúa en la frontera entre Galicia y León, en el límite del «lugar de importancia comunitaria Ancares-Courel», al borde del denominado «territorio oso pardo» y tanto la ubicación de los aerogeneradores como el área perimetral de afectación suponen una agresión a muchas especies de flora y de fauna, además de al paisaje. Vulnera todos y cada uno de los objetivos de la estrategia mencionada al afectar a la conectividad, incidir sobre un área clave sobre la biodiversidad, incumplir el principio de coherencia territorial, etcétera. Los espacios de montaña representan el refugio de una fauna y flora única; su transformación y su ocupación, como en el proyecto de Barxas, sería un paso atrás en la conservación de la biodiversidad más amenazada. Hoy, más de 6.000 aerogeneradores coronan las cumbres de las sierras cantábricas desde Galicia a Euskadi, ¡ya está bien!. Dejad en paz nuestras sierras.

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