Reflexiones desde Australia en tiempos de pandemia

Sophia McIntyre FIRMA INVITADA

OPINIÓN

María Pedreda

13 feb 2021 . Actualizado a las 19:26 h.

El 8 de febrero pasado 30.000 personas ocuparon sus asientos en Melbourne Park para presenciar el primer día del Abierto de Australia. Cada una de ellas fue testigo del primer gran acontecimiento celebrado en el país desde que comenzó la pandemia. En palabras de Rafa Nadal, presente en Melbourne con motivo del torneo, «no hay duda de que Australia es uno de los ejemplos más positivos del mundo sobre cómo contener el virus». Sin embargo, como duro recordatorio de que no hay lugar para la autocomplacencia, un pequeño brote -ligado a una de las nuevas variantes- dentro del sistema hotelero de cuarentena -13 casos- ha desembocado en la imposición de un pequeño confinamiento de cinco días sobre Melbourne. Es un nuevo esfuerzo para prevenir la transmisión comunitaria. A nuestro pesar, esta medida significa que hasta que concluya este confinamiento no veremos nuevas multitudes de aficionados al tenis. La vuelta a «la normalidad» es siempre incierta en época de pandemia.

A pesar de este giro en los acontecimientos, Australia se encuentra en un punto en el que la vida prácticamente se ha normalizado. Eso sí, se siguen tomando continuas medidas para detectar el virus y proteger así a los ciudadanos de la transmisión.

Pero el número de enfermos de covid-19 no siempre ha sido tan bajo: Australia ha registrado un total de 28.857 casos y 909 muertes desde enero del 2020. Entonces, ¿cómo ha conseguido el Gobierno reducir el número de afectados y mantener el virus bajo control?