Primero se llevaron a los judíos

Tomás García Morán
Tomás García Morán EL LABERINTO CATALÁN

OPINIÓN

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante la moción de censura de Vox
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante la moción de censura de Vox E. Parra

Tras arremeter contra algunos periodistas y varios miembros del Consejo de Ministros, ahora Pablo Iglesias ataca a su jefe, Pedro Sánchez. Como siga así, esto va a acabar como el rosario de la aurora

11 feb 2021 . Actualizado a las 20:35 h.

La prueba de que España es una democracia plena no es solo que Pablo Iglesias y su pareja puedan ser amigos, residentes en Galapagar y ministros del Gobierno. También lo prueba el hecho de que si Salvador Illa se ha vacunado, como está insinuando el mundo independentista a cuenta de su negativa a someterse a una PCR, se sabrá antes o después, y tendrá que dimitir como candidato del PSC o como presidente de la Generalitat, en caso de que la aritmética de lo que salga el domingo le permita formar un gobierno unionista.

Esto es algo bueno que ha traído la nueva política: en España hoy en día es imposible que alguien se vacune y no trascienda. Porque la aguja en el brazo te la pone un enfermero, que tiene marido o mujer, que tiene compañeros de trabajo, que tienen Twitter... Que se lo pregunten si no a toda la cúpula militar o a toda la cúpula política y eclesiástica de Murcia. Ambas convenientemente desarticuladas o en vías de ello.

Estoy de acuerdo con Pablo Iglesias cuando afirma que «decir que hay cosas que no funcionan no es atacar a la democracia, sino defenderla». El problema es que con todo lo demás son ataques. Porque desde que el diario independentista Ara le dio voz el otro día, no deja de decir que «en España no hay plena normalidad democrática».