¿Qué dice Merkel? ¿Qué dice Ayuso?

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

Comunidad de Madrid

04 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La pandemia es probablemente la última gran crisis del período de Merkel como canciller. Con mucha menos incidencia que en España, y no digamos en Madrid, Merkel actúa ante la crisis del covid-19 como el gran reto del siglo: «Desde la reunificación alemana o desde la Segunda Guerra Mundial no ha habido ningún desafío que dependa tanto de nuestra acción conjunta y solidaria». Para ello ha solicitado a los alemanes sacrificio y disciplina ante las medidas negociadas frente a la pandemia, que los estados han mantenido con lealtad, al igual que Alemania con la UE, a pesar de la crisis de las vacunas. Una UE que se ha comprometido solidariamente ante la pandemia, por más que en su gestión haya hechos censurables. Y a los gobiernos de los países podamos reprocharles anuncios optimistas en la vacunación.

Sin comparación posible, obviamente, la presidenta de «Madrid Comunidad» dicta sus normas covid con el poder democrático otorgado por sus votantes, los de Ciudadanos y los de Vox. Inspiradas todas en no asumir responsabilidades y transferirlas al Gobierno de España. Resultados y eficacia de tales normas aparte, es desagradable su cinismo y altanería en relación a los ciudadanos que vivimos en otras autonomías que nuestra Constitución promueve. Tan distintas a esa de Madrid que según Ayuso no puede ser tratada como las demás, con el argumento de «no hacernos trampas al solitario» (sic).

Ante las singulares visiones del Gobierno de Ayuso sobre los otros españoles y la pandemia, siento que abusan. Todos, el resto de los españoles también, sufriremos los efectos de sus políticas -reclamadas de liberales-, por más que su ineficiencia en la gestión de lo público y su discurso vayan teñidos de un populismo sostenido en argumentos propios del cuñadismo. Argumentos como el «delito» catalán por «tener todo cerrado, la gente en sus casas, arruinada, y decir que es la manera de sortear una epidemia», o «las colas del hambre» para argumentar sobre sus «medidas quirúrgicas» madrileñas, algunas de las menos restrictivas de España, sin cierre perimetral y un 34 % de muertos más que Cataluña. Por no hablar de esas prioridades economicistas en la vacunación. Lo que no impide que, mientras la ministra de Sanidad y otros presidentes autonómicos piden medidas de confinamiento y reducción de actividad, el twitter de Ayuso promete al tiempo: «Pronto recuperamos las horas de los toques de queda. En terrazas las mesas vuelven a 6 comensales».

Tiempos llegarán con datos fiables. Los argumentos de Ayuso de «no parar la economía» no repercuten en las cifras del paro. Tampoco en casos, muertes, enfermos en uci o tasa de infectados por cien mil habitantes.

De Ayuso molesta la deslealtad para quienes, por gusto o por fuerza, sufrimos siempre el efecto Madrid, también en el covid-19. Disculpen hablar de Merkel y Ayuso en un mismo Codex, entiéndanlo como una medida sanadora para escribir de Ayuso. Nadie se salva solo, ni sin vacunas.