Las estrellas de verdad son otras y no están reconocidas

Maite Cancelo PROFESORA DE ECONOMETRÍA DE LA USC

OPINIÓN

03 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La publicación de la cantidad que, por contrato, cobra Messi por cuatro años en el Barça ha hecho correr, estos últimos días, ríos de tinta en prensa especializada o no. Son 555 millones de euros, que se dicen y se escriben muy rápido, pero si se piensa, y más en el contexto en el que vivimos de pandemia sanitaria y profunda crisis económica y social, es algo totalmente irreal.

Evidentemente siempre habrá quién lo justifique, el fútbol es uno de los deportes más populares y los clubes son empresas que generan ingresos y beneficios y esos ingresos dependen de las estrellas que fichen, cuya popularidad va más allá de las fronteras de un país y, en el caso de Messi, puede darse hasta la paradoja de que puedan conocer a España en países muy alejados por una figura futbolística más que por otras bondades que tenemos y de las que podemos presumir.

Sí, mercado, estrellas, espectáculo son palabras que se utilizan para justificar estos sueldos, pero recordemos que en el país capitalista por excelencia, Estados Unidos, los salarios que cobran los jugadores de la NBA están limitados, con topes máximos, y con un reparto entre clubes que dependen de los ingresos de la liga, y con convenios laborales.