Illa o la dimisión del gato de Schrödinger

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

NACHO DOCE | Reuters

26 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Si las elecciones catalanas acaban celebrándose el 14 de febrero no será porque una sentencia judicial lo haya determinado así, sino porque el hasta hoy ministro de Sanidad, Salvador Illa, se ha negado, pese al fuerte rebrote de la pandemia, a ampliar las restricciones a la movilidad establecidas en un estado de alarma decretado hace tres meses, cuando la cifra de contagios diarios era menos de la mitad. Así lo especifica el tribunal, que dejó sin efecto el aplazamiento pero precisó que si se dieran «cambios sustanciales» en el estado de alarma «derivados de la evolución negativa de la epidemia», las elecciones deberían aplazarse. Habría bastado por tanto que el ministro de Sanidad hubiera atendido el clamor autonómico para que se adelantara el toque de queda, o que hubiera declarado un confinamiento estricto temporal, como piden todos los científicos, para que las elecciones se postergaran. Pero no quiso. Es decir, que la fecha electoral no la determinan al final ni la Generalitat ni los jueces, sino el candidato del PSC, el único que quiere ir a las urnas cuando el virus mata a 130 catalanes al día.

Si la negativa de Illa a endurecer las restricciones pese a la gravedad de la situación obedeció a su interés electoral, y no al sanitario, queda a la interpretación de cada uno. Pero resulta que la mujer del César no solo ha de ser honrada, sino parecerlo. Por eso, su dimisión llega tarde y no tiene arreglo, ya que ha sido juez y parte. Ministro y candidato. Fue él quien escogió ser a la vez una cosa y la otra, como el gato de Schrödinger, que está vivo y muerto al mismo tiempo. Y, por eso, el colmo del disparate es defender que en la campaña no se critique a Illa por este motivo ni por su gestión del covid, porque eso sería usar electoralmente la pandemia, o que PP y Cs no le ataquen para no dañar las expectativas constitucionalistas. El ministro bipolar sería así ya el candidato intocable.

La política en Cataluña está completamente envilecida, porque si Illa se ha aprovechado de su condición de ministro para favorecer su candidatura, ERC y JxCat querían aprovechar que gobiernan para fijar a su antojo la fecha de unos comicios que no son producto de un adelanto electoral, sino de la inhabilitación de Torra. En lugar de hacer lo que correspondía, que era suspender las elecciones con un compromiso de celebrarlas en el plazo más breve posible cuando la situación sanitaria mejorara -como establecía el decreto que suspendió los comicios gallegos-, quisieron burlar la ley fijándolas el 30 de mayo y abriendo la puerta a aplazarlas hasta que ellos determinaran. Es decir, entre pillos anda el juego.