La naturaleza contraataca


Dos fenómenos naturales, recientes, han puesto de manifiesto la insignificancia de los seres humanos, a pesar de que nos creemos los reyes de la creación.

El primero es la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, que ha infectado a unos 90 millones de personas en todo el mundo y causado la muerte de unos 2 millones. El bichito usa una espícula de su superficie como llave de acceso para entrar en las células de los humanos y allí reproducirse, provocando la enfermedad del covid-19. El virus no tiene ni idea de la que está liando. Solo es un ser vivo natural que lucha para sobrevivir.

El segundo fenómeno natural es la nevada «histórica» (aquí todo es histórico). La conjunción de la borrasca Filomena con una gran masa de aire polar ha generado nubes que han descargado su bagaje en forma de nieve en tal cantidad que ha colapsado media España, atrapando a miles de camioneros y automovilistas en carreteras y autopistas de todo el país. La gran nevada es un fenómeno de la naturaleza, no tiene nada de artificial y, sin embargo, ha atacado duramente la civilización actual, paralizando la actividad social y haciendo que la gente se quede en casa. Así, la gran nevada ha contribuido a aliviar el contagio por coronavirus.

Solo son dos fenómenos que hacen aflorar la fragilidad de los seres humanos y la de su civilización. Hasta las diez plagas que sufrió Egipto, aún faltan ocho.

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