Madrid, zona catastrófica


Pues en esto Ayuso y Almeida tienen razón: Madrid es zona catastrófica. Porque catastrófica ha sido su gestión (qué gestión, dirán algunos) de la «nevada del siglo», como la definió certeramente, un día antes, el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología. Pese a que la Aemet había declarado por primera vez la alerta roja por nieve en la zona metropolitana, la falta de previsión ha sido clamorosa. No tomaron las acciones pertinentes ni reforzaron los medios en la medida que hubiera sido necesario. El alcalde y el vicepresidente Aguado presumían de que lo tenían todo controlado. Más de una semana después, la capital era una gigantesca pista de hielo, con calles intransitables y toneladas de basura sin recoger. Y no digamos nada de otros municipios abandonados a su suerte. Si no hubiera sido por los ciudadanos, que limpiaron las salidas de sus casas, el desastre habría sido aún mayor. Los dirigentes madrileños, expertos en culpar de todo lo que va mal al Gobierno, fracasaron cuando les llegó la hora de gestionar. Y hallaron la solución para desviar la atención: exigirle la declaración de zona catastrófica. Con el covid está pasando algo similar, aunque es un asunto infinitamente más grave: gestión muy deficiente y echar la culpa a Sánchez, enmarcado en una triunfalista campaña de agitación y propaganda de Ayuso. Gracias a sustituir los PCR por test de antígenos (menos fiables), y al diferimiento de las cifras de contagiados, se habló del «milagro de Madrid», una quimera que como vino se fue. Ahora es una de las autonomías que menos vacuna y la que toma medidas menos severas. La prioridad es que bares, restaurantes y comercios sigan abiertos. Y lo fue pasar la Navidad «como Dios manda», según Aguado. Así nos va.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos
Comentarios

Madrid, zona catastrófica