Sr. ministro, Sr. candidato: y viceversa

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

David Oller

17 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El empeño del PSOE y el PSC en algo insostenible -que el ministro de Sanidad siga siéndolo hasta el inicio de la campaña en Cataluña- ha dado en un fiasco formidable, mucho peor del que Illa y los socialistas pudieron llegar a imaginar.

El ministro -cuyo tirón como cabeza de cartel es incomprensible vistos los desastrosos resultados de su gestión contra el coronavirus- debió dimitir el mismo día que anunció su candidatura. Y ello no tanto por la dificultad de compatibilizar el cargo al que aspira y el que ejerce, pues la verdad es que la increíble inhibición del Gobierno en la lucha contra el covid desde que en octubre aprobó un nuevo estado de alarma debe dejar a Illa sobrado de tiempo libre. Si se siguen las intervenciones del ministro y las de su acólito Simón, la labor de ambos consiste desde hace meses en comentar las estadísticas sobre el avance de la epidemia y en insistir en que todos nos comportemos como buenos ciudadanos, cosas ambas que no deben exigir un gran esfuerzo.

No, el motivo fundamental para la renuncia de Illa reside en el hecho obvio de que el mismo día en que se convirtió en candidato pasó a ser legítima la sospecha de que su actuación como ministro iba a quedar mediatizada por sus intereses electorales en Cataluña. Algunos, poco avisados, podrían argumentar que también los miembros del Gobierno y los de los ejecutivos regionales siguen en funciones durante el período electoral, pero ello es inevitable, pues alguien debe gobernar hasta que un nuevo ejecutivo es elegido.