El covid-19 «versus» la pena de muerte empresarial

Ramón Pérez

La situación de pandemia que estamos soportando, generada por el covid?19, ha puesto en jaque toda la actividad económica y, en especial, a la práctica totalidad de las empresas que configuran nuestro tejido empresarial. En este escenario, el número de riesgos que asumen las organizaciones es mucho mayor y, por tanto, obliga a que las compañías activen y pongan a prueba sus protocolos internos de prevención de delitos o programas de corporate compliance. Por tanto, la pandemia, sin quererlo, ha situado al compliance en el centro de la toma de la mayor parte de las decisiones corporativas.

Esta crisis sanitaria ha supuesto un reto para la mayor parte de las organizaciones, las cuales no solo han tenido que asumir, de golpe, una normativa dictada in extremis (cuya interpretación y cumplimiento se gestó en cuestión de horas), sino, que, además, han tenido que hacerla compatible con sus procesos productivos y con la idea de mantener su actividad con la máxima normalidad.

Sin duda, un desafío para todas las empresas y para sus departamentos de cumplimiento normativo, cuya función resulta ser doble, esto es, proteger a los trabajadores y evitar sanciones frente a la persona jurídica por el incumplimiento de la normativa que emana en esta crisis sanitaria. Todo ello sin precedentes en los que buscar esquemas previos de actuación. Así, en este escenario, se han multiplicado los profesionales desplazados que teletrabajan, lo cual, a buen seguro, incrementa el riesgo en cuanto a delitos informáticos, prevención de riesgos laborales, posibles brechas de seguridad, fugas de información confidencial y un largo etcétera.

De la misma forma, las organizaciones han de velar por aquellos trabajadores que de manera indefectible deben acudir a sus puestos de trabajo, a fin de que dispongan de los medios necesarios para desarrollar su actividad sin riesgo alguno.

Toda esta coctelera se conjuga actualmente en las empresas, como hemos señalado, con el hecho de intentar mantener su actividad ordinaria, cumplir con los compromisos previos adquiridos y generar nuevas oportunidades de negocio, teniendo que reinventarse en muchos casos, y todo ello con la única finalidad de sobrevivir.

El apoyo del compliance en todas estas situaciones está siendo fundamental, ya que ayuda a evitar riesgos que lleven aparejada la responsabilidad penal de la persona jurídica y a minorar el posible incumplimiento normativo, con las consecuencias perniciosas que ello conlleva, en un momento tan delicado para las empresas.

Por tanto, ahora más que nunca, las organizaciones deben velar por implementar políticas de cumplimiento robustas y firmes incorporándolas a su ADN corporativo, ya que ello redundará, a buen seguro, en evitar delitos que se generen en las compañías y en la prevención de los nuevos riesgos que la pandemia puede generar en las mismas.

Por Javier Roldán / Ramón Pérez Socios de Maio Legal

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