Reducción de Buenafuente


De la pandemia no saldremos mejores, pero sí más moldeables y acorazados frente a los contratiempos. Una nevada como la que congeló Madrid habría provocado un caos mucho mayor si los ciudadanos no llegaran ya mentalizados y avituallados para un hipotético confinamiento. Las televisiones también demostraron estos días haber tenido un buen entrenamiento durante la cuarentena y consiguieron salir al aire con lo puesto. El ejemplo más creativo volvió a ser el de Buenafuente, último Premio Nacional de Televisión por su flexibilidad en el medio televisivo y por su contribución a él durante la primavera que nunca existió. Después de haberse inventado sobre la marcha las distintas versiones de Late Motiv nacidas del coronavirus, este lunes, ante la imposibilidad de viajar a su plató de Madrid, inventó un programa desde los viejos estudios de Barcelona donde hizo cerca de mil programas antes de llegar a #0. En otra época la cadena habría programado una película y asunto resuelto. Pero este lunes, con solo un sofá, un teléfono y una cuartilla arrugada con cuatro notas de guion escritas a mano montó junto a Berto Romero un espacio basado en esa improvisación que ambos manejan tan bien. Una «reducción de la televisión» en versión «caramelizada». El programa se lo dedicaron a los sanitarios, que han tenido que aprender lo suyo de reinventarse frente a las calamidades.

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