Dijo basta y es feliz


Leo en las páginas de La Voz de Galicia una entrevista que me ha hecho sentir bien en unos momentos en los que algo que debiera ser lo habitual resulta complicado. Una mujer maltratada denuncia a su marido tras 20 años de recibir palizas y amenazas. Los malos tratos ya se daban en el noviazgo pero ya se sabe que el amor es ciego. Sirva lo denunciado por esta víctima de la violencia de género para que otras mujeres que viven situaciones similares se atrevan a imitarla. Denunció más tarde que pronto, pero a tiempo para comenzar una nueva vida alejada de su particular bestia. Es el camino a seguir pero desde la primera agresión o vejación. No hay que desperdiciar media vida junto a alguien mucho más que tóxico.

Lo malo es que nunca hay dos sin tres. Nos encontramos que entre marzo y junio del pasado año numerosas mujeres en todo el territorio nacional sufrieron lo indecible al no poder salir de casa y, en la mayoría de los casos, no denunciaron al maltratador. A donde quiero llegar es que ante la posibilidad de que las autoridades sanitarias nos vuelvan a confinar esto no vuelva a ocurrir.

Siempre hay forma de avisar a algún familiar o amigo de lo que está ocurriendo y que estos contacten con la policía. El perfil del violento siempre es el mismo. Aprovechan los momentos de mayor vulnerabilidad de sus parejas para dar rienda suelta a sus crueles instintos. Eso sí. No nos dejemos engañar. Suelen resultar hombres supuestamente encantadores. Sus múltiples complejos les llevan a querer aparentar ser lo que no son. Ciudadanos de bien.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
38 votos
Comentarios

Dijo basta y es feliz