Estoy seguro: vamos a salir adelante


Arranca el nuevo año con sensaciones agridulces. Iniciamos la singladura de este 2021 con el pesar por los que ya no están, los que están enfermos y todos sus familiares y amigos. El tiempo, ese juez inapelable, será el encargado de cicatrizar esas profundas heridas, y también será el fedatario de lo que ocurrirá. El virus, no solo nos ha hecho daño física y psíquicamente, nos ha tocado de lleno en la línea de flotación de la economía, tanto a las personas como a las empresas. Por desgracia, los afectados serán más, y los daños serán mayores de lo que podemos imaginar. Sectores como los servicios, la hostelería, los espectáculos y un largo etcétera, han sido los mayores damnificados. Al traste se han ido las ilusiones y anhelos de muchos autónomos y de pequeñas y medianas empresas. No son pocos los que despertarán de esta pesadilla con sus negocios quebrados, siendo candidatos a padecer los habituales males del fracaso. Debemos mirar fijamente al pasado, no para castigarnos ni compadecernos. Debemos afrontarlo para aprender, e intentar prever y así evitar, o al menos mitigar, los efectos de algo similar que pueda ocurrir en el futuro. Esta pandemia nos ha demostrado que somos vulnerables, y que no hay enemigo suficientemente pequeño para noquearnos, al menos temporalmente.

Pero este nuevo año también arranca con esperanza, con ilusión y con el acopio de las fuerzas necesarias para batir a este enemigo invisible. Comenzamos el 2021 armados de ilusión. Esa ilusión que los empresarios llevamos tatuada en nuestro ADN, y con la que hemos conseguido gestas inimaginables. Se acercan nuevos tiempos, soplan nuevos vientos, recibimos noticias malas y menos malas, pero también buenas. A estas últimas debemos aferrarnos.

Somos empresarios, somos autónomos, sabemos lo que es el sacrificio, y también sabemos el precio que hay que pagar. Ya lo hemos hecho en otras ocasiones.

En esta crisis, todos los empresarios, sin excepción, debemos permanecer unidos. Tenemos que luchar por nuestros intereses, ya que nadie, y digo nadie, lo va a hacer por nosotros.

Especialmente Galicia precisa de esta unión y solidaridad. Todos sabemos a qué me refiero. Desde el más pequeño autónomo o microempresa de un pequeño pueblo, hasta la más grande multinacional gallega, precisan esa unión.

No debemos olvidar que somos empresarios, somos gallegos, y vamos a salir adelante.

Por José Antonio Ferreira Dapía Vicepresidente de Club de Empresarios y Ejecutivos de Galicia (CEEG)

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