Las tres eses de la pandemia inglesa


Durante las últimas semanas se han complicado las cosas en este mundo nuestro en convivencia con un virus maléfico, por lo que la presencia de la Navidad, un tiempo impregnado por la cultura del abrazo y la reunión fraternal alrededor de la mesa ampliada, puede convertirse en un tiempo de desazón para la inmensa mayoría de las familias.

Los políticos, que siempre viajan en, con y sobre todo para la polémica, han ido tomando decisiones cambiantes arrastrados por los epidemiólogos, que como es lógico siempre anteponen la salud a la necesidad de demostrar la afectividad entre las personas queridas, y la penuria del consumo en todas las áreas sociales para evitar el caos económico. La situación se ha complicado en la ciudad de Londres y algunos condados del sur de Inglaterra, donde al aumento importante de los casos se ha sumado la aparición de una variante del coronavirus con una mucho mayor facilidad para la transmisión y, por tanto, para la aparición de los contagios en una secuencia similar a la que ocurre con el altamente contagioso sarampión, cuyo virus puede vivir durante dos horas en el aire en el que una persona haya tosido o estornudado. No se ha demostrado que los casos producidos por esta cepa cursen con mayor gravedad, pero, aunque las mutaciones son la norma en el mundo de los virus, ha creado una gran alarma el aumento de números de casos.

Desde el número 10 de Downing Street se ha estado llamando a la población para disminuir o desistir de las reuniones navideñas y las aglomeraciones de las compras. Boris Johnson ha hecho hincapié en la necesidad de condicionar los festejos, en este tiempo vacacional, al cumplimiento del significado de tres palabras que en su idioma comienzan por ese, smaller, shorter, safer: más pequeños los grupos de personas, más cortos los tiempos de reunión, más seguros, manteniendo las normas de distanciamiento y las mascarillas.

Aquí, en Galicia, se han repetido también, en los diferentes comunicados institucionales, algunas palabras con una ese inicial, buscando el mejor futuro tras la Navidad e intentando evitar la tercera ola en enero. Son las palabras sós, saude y sentidiño, tan arraigadas en nuestro sentir emocional y que nos deben ayudar a andar por el camino de la renuncia durante estas fiestas. Que el trabajo de los hombres de la ciencia y nuestra disciplina convierta, a la mayor brevedad, nuestros temores actuales en un miedo retrospectivo. ¡Felices Pascuas!

Por Francisco Martelo Secretario general de la Real Academia de Medicina de Galicia

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