La bolaspa


En el año 2005 se publicó el Diccionario panhispánico de dudas, en el que la Academia empleaba por primera vez el signo , aunque como superíndice:  El entonces director de la RAE declaró por aquellas fechas: «Nosotros, para el Panhispánico, hemos inventado un palabro que es bolaspa. [...] el aspa es la prohibición, y para remarcarlo lo [sic] metemos en un círculo. ¿Y esto cómo lo llamamos? Pues bolaspa». Pero el invento ya estaba inventado. Se trataba del signo que, en matemáticas, denota el producto tensorial. Es un aspa encerrada en una circunferencia (mejor que círculo). La imagen es parecida a la señal de tráfico de parada y estacionamiento prohibidos (no parada y estacionamiento prohibido, como dice el Reglamento General de Circulación).

En el 2014, el Diccionario se hizo eco de la novedad y le dedicó un artículo: «bolaspa (De bola y aspa.) 1. f. En algunos escritos que tratan sobre la lengua, signo () que precede a las formas consideradas incorrectas y a los ejemplos que ilustran usos no aceptados en la norma estándar». La definición mejoraba la explicación que, sin nombrar el signo por su nombre, había dado la Ortografía sobre su empleo en esta obra: «Se antepone el símbolo a los ejemplos que ilustran formas y usos incorrectos o desaconsejados».

El otro signo que emplean los lingüistas para señalar cosas que están fatal es el asterisco (*), que se antepone a las construcciones agramaticales. A veces, a los legos no nos resulta fácil distinguir agramaticalidad de incorrección idiomática. La primera hace referencia a las secuencias que no se ajustan al sistema gramatical de la lengua en un momento determinado. «Las construcciones agramaticales, que se marcan con un asterisco (*), son secuencias irregulares que infringen algún principio de dicho sistema. No están atestiguadas, y son rechazadas por los hablantes nativos a los que se les proponen», dice la Gramática. Un ejemplo: la frase Busco un diccionario que me sirva sería agramatical si buscar se sustituyera por tener: *Tengo un diccionario que me sirva. Por el contrario, según la misma fuente, la corrección idiomática representa un factor de valoración social. «Permite distinguir -dice- las secuencias atestiguadas que se usan en la expresión cuidada de aquellas que carecen de prestigio y, en consecuencia, se recomienda evitar». Un ejemplo de incorrección: Espero de que vengas. Tras su explicación, la Gramática añade que no emplea ningún signo tipográfico para marcar esas incorrecciones. ¿Y la bolaspa?

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