El ojo clínico de Fernando Simón


Ahora sí. Fernando Simón se ha puesto serio. Ya no cuenta chistes de enfermeras, «no les preguntaba si eran infecciosas, eso se veía después». Acabó disculpándose. Ya no dice que el coronavirus pasará de largo, como un catarro primaveral, ni que hemos doblegado la curva, ni que «no tiene sentido que los ciudadanos sanos usen mascarilla». Acabó corrigiéndose; la tozuda realidad lo corrigió. Ahora Fernando Simón se ha puesto serio: podríamos estar ante la tercera ola del covid. Podríamos tener que sufrir más restricciones. Podríamos. El problema es que hay quien estará viendo a Simón como al tal Pedro, el de que viene el lobo. Este gesto de Simón, en plan mucho ojo a lo que está pasando y a lo que está por venir, podría generar algún malentendido. A estas alturas, habrá quien piense que a este señor se le ha metido una arenilla en el ojo. Y ya. Ay, si los que tenían que ser serios, Simón, lo hubiesen sido desde el principio.

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