Regalar libros

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

MARTINA MISER

14 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Me aficioné a la lectura con los cómics de Asterix que, siendo niño, me regalaba el día de Reyes mi hermano mayor. Año tras año me encontraba con esas geniales aventuras de Goscinny y Uderzo en la mañana del 6 de enero. Los leía una y otra vez con la ingenuidad de un niño ajeno a que el regalo era totalmente interesado. Mi hermano me lo regalaba para así, de paso, leerlo él después.

Para un niño no hay mejor obsequio que un libro que le enseñe a viajar a través de la imaginación de su autor. La literatura infantil le transportará paulatinamente a otro tipo de novelas, poesías o ensayos que irán convirtiéndolo en un adulto con opinión y criterio propio, es decir, un hombre o una mujer cultos, pensantes por sí mismos, de esos que tan poco gustan a gobernantes manipuladores que desean que sus súbditos no malgasten su tiempo en otra cosa que no sea fútbol o programas de telebasura. Para pensar ya están ellos y que nadie venga a meterse en feudo ajeno. Expliquemos a nuestros hijos lo que se perderán si no se suben al carro de la lectura. Dejarán de disfrutar ahora y, cuando los años pasen y sean desconocedores de que el galo Obelix era tan fuerte por haberse caído de niño en una marmita de poción mágica preparada por el druida Panoramix. Gracias hermano por aquellos interesados regalos. Y por tantas cosas más.