Atlántico, Mediterráneo: corredores


Hace diez años Germá Bel, catedrático de Historia Económica de la Universidad de Barcelona, publicó un libro titulado España capital París. En él abordaba con visión crítica el sistema radial de comunicaciones en España desde la época de Felipe V, siglo XVIII, cuando se fijó el kilómetro 0 para toda España en Madrid, y analizando también las políticas más recientes de infraestructuras, a las que calificaba de irreflexivas, proponía: «Parar y pensar puede ser una gran idea».

Cierto que Galicia iba ya tarde, y el camino para tener infraestructuras ociosas se había iniciado con la propia concepción del trazado de este AVE interminable, por no hablar de los tres aeropuertos que la pandemia del covid situó en su verdadera dimensión de utilidad. Todo ello responsabilidad de los políticos, pero a la que no han sido ajenas acciones u omisiones de la sociedad civil, incluidas organizaciones empresariales como las gallegas, tan inoperantes.

En este contexto se atiende hoy al corredor Mediterráneo (Algeciras-Budapest) y al corredor Atlántico (Lisboa-Estrasburgo). En la parte que le toca a Galicia, los presupuestos reservan para el Noroeste (Galicia, Asturias y Castilla y León) unos 500 millones de euros, con especial atención a la electrificación entre Vilarformoso (Portugal) y Medina del Campo, e incluso en Galicia la electrificación del tramo Tui-Vigo, para completar el tramo Porto-Tui. Independientemente de las mayores inversiones reservadas para el País Vasco y Extremadura-Madrid.

Inversiones programadas o ejecutadas aparte, la realidad dice que el corredor Mediterráneo se encuentra no solo más avanzado, sino que cuenta con un comisionado del Gobierno en ADIF, con el empuje propiciado por empresarios valencianos, catalanes, murcianos o andaluces, convocados en el lobby de la Asociación Valenciana de empresarios AVE, ante el Gobierno de España, cuyo ministro de Transportes recientemente señaló el 2025 como fecha de finalización.

Un mundo apasionante por conocer y seguir, pero del que ni la cabeza ni el corazón de los gallegos, sus organizaciones y sus políticos -con asombrosas excepciones- da en ocuparse. Pues si uno observa mapas y trazados de ese corredor Atlántico las dificultades para Galicia, principalmente para el sur, aparecen como muy complejas.

Los gallegos deberíamos estar atentos no solo a esa necesaria conexión entre Vigo y Porto, sino también a la electrificación entre la frontera portuguesa y Medina del Campo, y al puerto seco de Salamanca, que fruto de una alianza estratégica entre Porto y Salamanca -con la participación de la Autoridad Portuaria de Porto-, servirá de plataforma logística para la salida hacia Europa de los puertos y empresas portuguesas, como informó La Voz de Galicia. Una opción estratégica que incrementa el valor de la comunicación por el sur de Castilla y León, asentada en su interacción con Portugal, con Europa.

Un mundo apasionante, Portugal y Europa, del que depende parte del futuro de la economía gallega. Si nos alejamos de la centralidad de Madrid y su red radial, y atendemos con inteligencia a nuestros intereses.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Atlántico, Mediterráneo: corredores