Juicio a golpe de tuit


Los quince minutos de fama que recetaba Andy Warhol le correspondieron esta semana a un lío doméstico entre compañeras de piso que, alimentado por la conmoción del covid-19, saltó del cotilleo de escalera a los temas virales en redes sociales y, de ahí, a los debates de televisión. La protagonista fue una joven enfermera de Ciudad Real infectada por coronavirus a la que sus vecinas de pasillo, por miedo al contagio, enseñaron dónde estaba la puerta de la calle. Un chantaje similar al que vivieron sanitarios y empleados de supermercado en las semanas oscuras del confinamiento. Para saber si tenía o no razón en su sentimiento de acoso, la chica pidió un juicio rápido y popular a través de las redes sociales para que la masa tuitera diera su veredicto. Y para ello difundió conversaciones privadas, las pruebas sonoras y escritas de su desasosiego. La gente no lo dudó y se volcó con ella en una sentencia exprés. Los medios le dieron minutos de pantalla y las marcas la colmaron de regalos, desde ropa a chuches veganas, para compensarla por el agravio. Como le dijo Susanna Griso, otra en su lugar estaría desbordada, pero ella habló con las televisiones desde el temple y la serenidad de quien cree haber obrado correctamente y piensa que, en momentos de zozobra, la lentitud de la justicia se neutraliza a golpe de tuit.

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