Impuesto sobre Patrimonio: ¿qué podría salir mal?

Javier Gómez Taboada LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

E. Parra. POOL

28 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Parece evidente que vivimos en un país singular, peculiar, tanto como para que se admita como «normal» el que un partido político independentista, soberanista, como es Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), sea el promotor de una reforma legal inédita que busca recentralizar, al más puro y duro estilo jacobino, un impuesto, en este caso el de Patrimonio (IP).

Esa iniciativa parlamentaria, de prosperar (y todo parece apuntar que así será) crearía una cuota estatal del IP haciendo abstracción de la normativa autonómica y, así, generaría una torticera homogeneización «al alza» de esa figura tributaria. Todo ello mediante una modificación legal introducida en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, lo que, ya formalmente, es del todo estrambótico pues la mismísima Constitución prohíbe que una ley de Presupuestos afecte a la esencia de los tributos; es decir, que esto tiene muchas papeletas para ser inconstitucional.

Además, esa novedad se haría hurtando su debate en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, el foro donde se arbitra la siempre deseable coordinación en materia impositiva entre el Estado y las comunidades Autónomas. Todo un dislate jurídico, político e institucional, cuya única razón de ser radica en el inconfeso fracaso de Cataluña a la hora de crear un ambiente fiscalmente atractivo donde residir, invertir, apostar de futuro. Siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio…