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El síndrome «Borgen» y la «bestia negra» del Gobierno

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez JUEGO DE TRONOS

OPINIÓN

Inés Arrimadas, en una intervención en el Congreso
Inés Arrimadas, en una intervención en el Congreso Chema Moya | EFE

27 nov 2020 . Actualizado a las 10:50 h.

Muchos actores relevantes del sistema político español surgido de la crisis del 2008 padecieron el síndrome Borgen. Soñaron con ser la formidable y buenista Birgitte Nyborg y gobernar al frente de ejecutivos multicolor regeneracionistas siendo líderes de partidos minoritarios, pactando a diestra y a siniestra. Pero se olvidaron de que aquella magnífica serie danesa era ficción y de que, al menos en España, ser de centro queda muy bonito en los discursos, pero no da millones de votos ni te convierte en tendencia. Hace falta tener poder para decidir. Y saber qué hacer con él.

Inés Arrimadas parece que hace política bajo el embrujo de aquella serie. Sus intervenciones y discursos de los últimos tiempos por momentos recuerdan a los del personaje interpretado por Sidse Babett Knudsen. No parece que marquen la diferencia. Y contrastan con los de otra lideresa que parece disfrutar y salir reforzada de los escándalos y los alborotos en redes sociales que muchas veces ella misma provoca, Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña ha sido calificada como la «bestia negra» del Gobierno y como la «nueva musa de la derecha española» por Le Figaró. El diario conservador francés es muy generoso con ella. La considera el «descubrimiento político del 2020». ¿Lo es? Tiene poder. Y es indudable que su popularidad, al menos en su territorio (geográfico e ideológico), cotiza al alza. ¿Y su prestigio?