Iglesias es el enemigo en casa


Iglesias no persigue gigantes en los molinos. Sabe que son molinos y va a por ellos. Desde que tocó poder no ha desperdiciado ni un segundo del mismo. Ni lo hará. Siempre está en modo lucha. Mientras, Sánchez juega en exceso a ponerse en modo estatua presidencial. Le está dejando hacer demasiado a su vicepresidente iconoclasta. En las redes lo nombran así: el bombero pirómano. El zorro al que se ha puesto a guardar las gallinas. Lo de Marruecos es muy grave. Iglesias organiza (hay premeditación) el lío y luego lo disfruta como Nerón viendo quemarse Roma. Rabat no es un avispero al que agitar. Pero a Iglesias le encanta agitar avisperos. No está en las alfombras para que sus pies descansen cómodos. Ha llegado para quedarse. Y para montar todas las polémicas posibles. Sabe que la manera que tiene de robarle los votos por la izquierda al PSOE es obligar a Sánchez a que traspase todas las líneas rojas. El pacto con Bildu y con ERC le favorece solo a Iglesias. Así es que lo exhibe una y otra vez, para que Sánchez sangre más por la herida abierta. Pero atreverse con Marruecos son palabras mayores. La respuesta de Rabat ha sido un puñetazo en la mesa bien claro: «La actitud de Iglesias con el referendo del Sáhara no ayuda». Marruecos es capaz de organizar un puente de pateras hasta conseguir que Canarias estalle. Esto no es la isla de Perejil. Es una crisis humanitaria. Marlaska ha tenido que ir corriendo. Marlaska ha tenido que enviar refuerzos a las islas desafortunadas. Ha enviado a los troyanos de los antidisturbios. La política son fotos. Y las de los refugiados hacinados están dando la vuelta a Europa en tiempo récord. De nuevo Iglesias ha acertado con un flanco débil en el Consejo de Ministros en el que está infiltrado. El trabajo de Sánchez no es sobrevolar España en un Falcon, mientras Iglesias deshace aquí y allá (el golpe al castellano). Alguien tiene que frenarlo. Sánchez sabe que los abrazos que se dan los dos son más falsos que un billete de un euro. Pero Iglesias también lo sabe. Empate a falsedad. Sánchez es su jefe. Pero un jefe tiene que saber actuar cuando un subordinado te la juega las lunes y los martes, los miércoles y los jueves. Nadia Calviño, que es la Juana de Arco de la sensatez (menos mal que tenemos a alguien con los pies en la tierra y que sabe de Europa, con lo que necesitamos los fondos que vendrán de Bruselas), también se ha cansado de las maniobras de Iglesias a plena luz del día. Ha dicho que estaría más cómoda con el apoyo del PP. La tensión crece e Iglesias disfruta. Es su estrategia para crecer electoralmente. Robarle al PSOE todos los votos por la izquierda. Esos votos que el PSOE nunca podrá alcanzar. Los votos que quieren una república. Así es que Sánchez ha tenido que tragar hasta con los ataques a Felipe VI. ¿Hasta cuándo la respuesta del presidente a su segundo va a ser qué guapo soy? No se le pueden dar tantas satisfacciones al enemigo que tienes instalado a todo trapo en casa. El caballo de Troya de Iglesias está construyendo una catedral acorazada dentro del Estado.

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