«Esos miles de personas que duermen en las aceras no parece que merezcan su atención»


¿Aplausos a médicos? No para todos

Somos una familia, dos adultos y dos niños de 10 años, que estamos cumpliendo el confinamiento domiciliario por contacto directo con un familiar positivo en covid-19. A mi mujer, trabajadora autónoma, le corresponde la baja por enfermedad. Esta debe ser emitida por su médico de cabecera y entregada para poder ser remitida al INSS y así recibir la consiguiente prestación por no trabajar. Al solicitarla telefónicamente, su doctor le dice que emite la baja pero se niega a remitir el parte vía correo electrónico, limitándose a dejarla en la recepción del centro de salud, recordando la consiguiente multa por si nos saltamos el confinamiento. Se le pide que, al tener solo a su hermana como familiar cercano para recoger el parte y también estar en confinamiento, haga el favor de enviarlo electrónicamente, a lo que se niega. En la recepción del centro de salud también se niegan porque, según indican, son cosas de los médicos y ellos no hacen este trabajo. ¡Impotencia es lo que sentimos!

No se puede generalizar, pero existen determinados facultativos que no merecen los aplausos que dimos durante el estado de alarma. Pedro A. Sánchez Benavente. Vigo.

Insolidaridad

Disfrutamos hoy de nuestro dinero, aunque otros no lo tengan, por si mañana no lo tenemos; disfrutamos hoy de nuestra salud, aunque otros no la tengan, por si mañana la perdemos; sea justo o no, vivimos de acuerdo a nuestra situación personal que será la que marque nuestro comportamiento social, si sanos como sanos, si pobres como pobres, si jóvenes como jóvenes. Nos indignamos porque la insolidaridad durante la pandemia pone en peligro la vida de otros, pero no tanto cuando la de medio mundo rico condiciona la de medio mundo pobre y aún así seguimos disfrutando de nuestra riqueza por si algún día la perdemos. Quizá pedimos hoy, con demasiada dignidad, demasiada solidaridad en comparación a lo que dimos y damos. Hoy más que nunca, cuando no vemos mascarillas puestas ni distancia de seguridad que respeten nuestra vida, valoramos en su medida la solidaridad que vela por la de todos. Luis Cabaneiro Santomé. Lugo.

Invisibles

Año tras año miro los programas de los partidos, de izquierdas y de derechas, por si alguno hace referencia a ellos. Miro los presupuestos del Estado, de la comunidad, del ayuntamiento, por si hubiera alguna mención. Pero nada. Esos miles de personas que duermen en las aceras no parece que merezcan su atención. O será que son invisibles? Carlos Osorio García de Oteyza. Madrid.

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«Esos miles de personas que duermen en las aceras no parece que merezcan su atención»