Un pacto que hiela la sangre

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

BENITO ORDÓÑEZ

13 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Diréis y haréis muchas cosas que nos helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son». Eso es lo que le dijo en el 2005 Pilar Ruiz Albisu, madre del socialista Joseba Pagazaurtundúa, sargento de policía y militante del PSOE asesinado por ETA, al exlendakari Patxi López. Lo que ni siquiera Ruiz Albisu pudo imaginar entonces es que, solo quince años después de su augurio, aquellos que jalearon el asesinato de Pagazaurtundúa y el de otras 856 personas, y que jamás han condenado uno solo de los crímenes de la banda terrorista, no solo iban a ser normalizados políticamente en el País Vasco, como si la orgía de sangre perpetrada durante 43 años no hubiera existido, sino que el brazo político de ETA iba a «dirigir el Estado» en un Gobierno encabezado por el PSOE, tal y como aseguró el vicepresidente del Ejecutivo, Pablo Iglesias.

Gobernar España en alianza con un partido de izquierda radical, antisistema y enemigo de las libertades como Unidas Podemos, que repudia el pacto constitucional, era ya un baldón histórico para un partido como el PSOE, que fue uno de los arquitectos de la Transición democrática. Pero Sánchez ha dado ahora un paso mucho más grave. Escuchar a Iglesias y a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, dar las gracias a un terrorista condenado por secuestro como Arnaldo Otegi por ser el primero en apoyar sus Presupuestos, y calificar a EH Bildu, que no condena los asesinatos de ETA, como un partido «progresista», es algo que ciertamente hiela la sangre y supone llamar a las cosas por los nombres que no son. Sánchez deberá explicar a los españoles a qué se refería ayer el portavoz de EH Bildu cuando dijo que esto es solo un primer paso y que «recién empieza todo».

Las cuentas públicas que ayer superaron su primera prueba en el Congreso no son desde luego las que necesita el país, y así lo han advertido desde el Banco de España a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), pasando por la Unión Europea, que consideran falsas sus previsiones de ingresos, irrealizables las de gasto e ilusorias las de crecimiento económico. Pero eso es lo de menos, porque estos Presupuestos no se han elaborado pensando en el rigor económico ni en garantizar el futuro de España, sino solamente como un instrumento político que garantice el poder a Pedro Sánchez hasta el final de la legislatura.

El líder socialista tenía en su mano sacar adelante unas cuentas públicas realistas pactando con partidos moderados. Pero ha preferido aprobar unas falsas aliándose con los mayores enemigos de España. Aunque sea a costa de helar la sangre de millones de ciudadanos, de hacer lo contrario a lo que reclama un amplio sector de la militancia y de los votantes del PSOE, y de desoír las advertencias de destacados barones socialistas que contemplan con horror que el líder de su partido haya convertido en socios preferenciales para la gobernabilidad de España a los herederos de ETA y las formaciones independentistas, cuyo objetivo es precisamente la destrucción de la nación.