Acariciando una vacuna


Los resultados anunciados por BioNTech y Pfizer son un motivo para la esperanza, y una prueba más de lo que puede conseguir el avance de la ciencia. Durante la mayor parte del siglo XX, las vacunas han empleado patógenos atenuados o inactivados. En estas nuevas vacunas basadas en ácidos nucleicos, ADN o ARN, son las propias células las que producen el antígeno contra el que se desarrollará la respuesta inmune. Su desarrollo es mucho más sencillo y rápido, ya que se pueden empezar a preparar a partir de la secuencia del virus y no es necesario trabajar con grandes cantidades del patógeno.

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Acariciando una vacuna