Una nueva Política Agrícola Común, un nuevo reto europeo


La semana pasada votamos en el Parlamento europeo el paquete de leyes con un importante consenso entre populares, socialistas y liberales, que unido al acuerdo entre los ministros de agricultura europeos firmado en Luxemburgo nos permite anunciar que estamos muy cerca de firmar la nueva Política Agrícola Común (PAC) que determinará las ayudas para la agricultura y la ganadería entre el 2023 y el 2027.

La PAC nació hace casi 60 años para dar respuesta a la situación del campo después de años de guerra y hambre. Para el período 2021-2027 estará dotada con unos 390.000 millones, de los que irán a España 47.724, una cifra algo menor a la del período que ahora acaba. En el 2018, según datos de Agricultura, más de 726.000 agricultores y ganaderos recibieron 5.006 millones de euros. Supone casi un 30 % de su renta media; somos el tercer mayor receptor europeo. Dinero muy oportuno, porque el campo atraviesa un momento complicado por el coronavirus.

Mantener la cantidad -lo que supone recortar, a la hora de la verdad- en un período de restricciones por los 750.000 millones para luchar contra la crisis del covid-19 y por el agujero que va a dejar el brexit en las cuentas comunitarias tiene su mérito, aunque está claro que no todo en esta reforma es motivo de celebración.

La nueva PAC pretende ser más sensible a la sostenibilidad medioambiental, pero manteniendo la económica. Asimismo, las ayudas servirán para incorporar prácticas cada vez más responsables con el entorno e invertir en tecnologías que garanticen actividades rentables y duraderas. A través de la nueva figura de los eco-esquemas, una parte de los fondos estará ligada a intervenciones medioambientales que aseguren la viabilidad a largo plazo de las explotaciones y sus entornos. En la nueva PAC se premiará también el emprendimiento rural con mayores ayudas a los agricultores jóvenes y un ingreso redistributivo que empuje a crecer a las explotaciones más pequeñas.

Pero para que el resultado sea positivo, el ministro Planas tiene que recuperar el tiempo perdido y ponerse a la altura que le exige el campo. Aún le queda una oportunidad para negociar que al sector primario no se le pida hacer más cosas con menos recursos. Cualquier reducción debe compensarse con las nuevas ayudas del fondo de reconstrucción europea.

Queda camino por recorrer. Hay que seguir negociando y aprobar la PAC en la futura negociación entre los estados miembros, el Parlamento y la Comisión Europea, y en esa negociación le deseamos al ministro Planas la suerte y los aciertos que no ha tenido hasta ahora, porque serán de todos como país.

Desde la Eurocámara hemos dado un paso importante. No es una política agraria perfecta, pero es un buen respaldo para caminar, de la mano de nuestro sector primario, hacia el futuro.

Por Adrián Vázquez Lázara Eurodiputado de Ciudadanos, miembro de la Comisión de Agricultura del Parlamento europeo

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