La alta costura del suspense

OPINIÓN

Fotograma de la película «En la casa», de Ozon
Fotograma de la película «En la casa», de Ozon

¿Quién manda, la realidad o la ficción? Filmin invita a redescubrir a François Ozon

26 oct 2020 . Actualizado a las 22:55 h.

El confinamiento físico y mental tiene una vía de escape en el espejo, en el reflejo creativo que son esas ficciones que te hacen ser un voyeur de la propia casa, explorar el universo de constelaciones y agujeros negros que se expande de puertas adentro. El hogar es un mundo que cuesta descubrirse. Realmente, se nos ve mejor por fuera de lo que nos vemos por dentro. Se ve la paja en el ojo ajeno, pero nunca la viga en la mirada de los nuestros. «Si eres capaz de explicar lo que pasa en tu calle, eres capaz de explicar el mundo», decía Machado. Se puede reducir incluso un poco más el espacio, a tono con los tiempos. Si eres capaz de explicar lo que pasa en casa, en el círculo de tus relaciones, sabes por qué Casado dijo «no» a Abascal en el último momento. Es elegante medirse, resistir, guardar las apariencias. Es perversa la doblez, pero también insoportable la fragilidad interior de la gente que va siempre de frente.

El guion cambia la historia, en la realidad y la ficción. La palabra altera el curso y el ritmo de los acontecimientos. Lo demuestra de forma maestra y hechizante François Ozon -que acaba de estrenar Verano del 85- en En la casa, la joya de un ciclo en Filmin sobre el maestro francés, alta costura del suspense, que sabe bien cómo hacer el corte y dónde coser para no saturar con esa clase de literatura en tetrabrik que se ve en el Congreso. Cada palabra está medida en la película En la casa. Cada escena. El enfoque puede ser excéntrico pero no hay deslices visuales ni expresivos. Ozon muestra el arsenal estilístico del pensamiento.