La manicura de Santiago Abascal


Santiago Abascal va a necesitar otra manicura. Presentar una moción de censura desgasta hasta las uñas, sobre todo cuando se dan zarpazos a diestra y a siniestra. Derrotado muy por los números y mucho por los discursos, que diría Rajoy, el líder de Vox se recrea contemplando sus garfios, como si con él no fuera el tortazo, acaso pensando en pedir cita para reesculpir los cascos de los dedos, o quién sabe si calculando cómo afrontar el pago del súbito chalé. Sobre esto, puede pedir consejo al vicepresidente o a una ministra: no hay como asomar la patita por las Cortes para mudar piso por casa con jardín. El hombre de la Smith & Wesson acaba de pegarse un tiro en el pie, casi huele aún a pólvora, aunque los designios de Tezanos son inescrutables: igual en sus sondeos sale disparado; ya estamos curados de espanto. Pasó la moción, pero quedará el poso de que hay hombres con antojo de Moncloa a los que les preocupa más el bienestar de sus uñas que el de sus conciudadanos.

Casado quema las naves con Vox, deja descolocado a Sánchez y cambia el escenario

Gonzalo Bareño
Casado, durante la moción de censura
Casado, durante la moción de censura

El giro político aboca al PP a recuperar el voto fugado por la derecha y reducir al mínimo al partido de Abascal apelando al voto útil para poder gobernar

La moción de censura se presentaba como un tormento para Pablo Casado, emparedado entre la presión de Santiago Abascal al forzarle a escoger entre apoyarle o no respaldar la destitución de Pedro Sánchez, y la del Gobierno y sus socios tratando de ubicarle junto a la derecha radical. Pese a que dijo que esta moción era inútil, Casado dio un paso de gran calado y sorprendió con un durísimo ataque a Vox que marca un punto de inflexión entre ambos partidos, descoloca al Gobierno y abre un nuevo escenario.

Casado quema las naves

Moderación frente a radicalidad. Ante el dilema de tener que retratarse apoyando a Vox, quedarse en una equidistante abstención o votar no junto al PSOE, Unidas Podemos y los independentistas, Casado aceptó el órdago y quemó todas las naves con Vox, presentándose como la única alternativa sensata y centrista al Gobierno de Sánchez e Iglesias y retratando al candidato de la moción de censura como un radical extremista cuya estrategia solo sirve para reforzar al Ejecutivo e impedir la alternancia, al fracturar el voto conservador.

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