Caso Bankia: se cierra una etapa


La sentencia del caso Bankia ha descartado, con buen criterio, responsabilidades penales (por posibles delitos de estafa a inversores y falsedad contable) en la toma de una decisión estratégica por parte de los administradores y gestores de la entidad: su salida a Bolsa en 2011. En la justificación de mi valoración no entraré en argumentos jurídicos sobre la sentencia.

Ante todo, los gestores y administradores de Bankia tomaron su decisión sin poder anticipar hechos con un fuerte impacto sobre el sector financiero en 2011 y 2012, por ejemplo, el empeoramiento de los mercados financieros justo en el momento de la salida a Bolsa, la nueva recesión económica de 2011 y mucho menos las muy fuertes exigencias de provisiones exigidas por dos Reales Decretos-Leyes en 2012. Lo que no puede hacerse es aplicar el sesgo retrospectivo para valorar decisiones pasadas y, especialmente, cuando se trata de dirimir responsabilidades penales.

Las cuestiones contables eran muy relevantes en el caso Bankia. Es claro que la dotación de provisiones no es pura matemática y que siempre hay un margen de maniobra para los administradores, lo que es avalado por las propias normas. ¿Bankia debería haber dotado más provisiones antes de la salida a Bolsa? Con la información que tenemos hoy, seguro que sí, pero según el criterio de los administradores, la regulación, el supervisor bancario y el auditor, antes de la salida a Bolsa, no. También cabe mencionar algunos criterios contables que el supervisor aplicó a todas las integraciones de cajas de ahorros en esos años. Me refiero, por ejemplo, a que la puesta a valor razonable de sus activos no se tradujera en provisiones extraordinarias (que se dotan contra la cuenta de resultados), sino contra reservas. Algunos expertos han defendido otras alternativas, pero este criterio ha sido aplicado sistemáticamente por muchos supervisores.

Sobre la presunta estafa a inversores, el tribunal es claro: el folleto de la salida a Bolsa advertía suficientemente de los riesgos que corrían los inversores. ¿No estaba descontando el precio final (un descuento del 75% con respecto al valor en libros) dichos riesgos? Como es sabido, gracias a una sentencia del Tribunal Supremo, los inversores han recuperado hace tiempo su dinero.

Antes de finalizar, déjenme recordar el contexto que teníamos en 2010 y 2011. El ejemplo de Bankia resume bien algunas de las estrategias que siguieron las autoridades para solucionar la crisis bancaria. Una decisión muy relevante fue el apoyo público a las integraciones de cajas de ahorros. ¿Por qué? Porque se quería facilitar una adecuada capitalización de las entidades (recuerden que el único instrumento de que disponían las Cajas para captar recursos propios, además de los beneficios no distribuidos, eran las controvertidas participaciones preferentes) y profesionalizar la gestión. La teoría estaba clara, pero la ejecución no fue satisfactoria y muchos de estas nuevas entidades quebraron en el camino. La propia Bankia está en proceso de fusión con CaixaBank.

Por Antonio Carrascosa Economista, ex director general del FROB

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